56. D. & L. Al borde del Placer (parte 3)

 

El se arqueó, tembló, inundo la habitación con su gemido no por el contacto sino por el alivio, porque lo había vuelto a tocar, contenía el aliento cada vez que mis labios bajaban llevando su polla hasta el fondo de mi boca, podía notarlo y disfrutaba de aquello, le escuche decir palabras sin sentido, apenas susurros y murmullos, después ya no fueron murmullos si no frases entre cortadas

"así cariño..."

"sigue...sigue..."

"no pares..."

"justo así..."

sentí como su pelvis empujo mas hacia mi rostro, note la punta de su verga golpear el fondo de mi garganta con la embestida que hizo buscando alivio, volvió a convertir su voz en murmullos mas bajos aun pues estaba tenso quizá buscando concentrarse para llegar al climax

— No te escucho Amo, si quieres algo pídemelo — susurré, limpiando mis labios que estaban llenos de mi saliva

— y vas a obedecer a lo que pida? — pregunto mirándome con una ceja levantada controlando sus gestos que mostraban el deseo y placer que sentía en este momento

— pruébame — mi mano rodeo la base de su polla bajando y subiendo lentamente para seguir con el juego procurando que no perdiera su erección

— besa mi polla — una orden simple que seguramente solo dio para probar obediencia, mi rostro se dirigió a su polla y mis labios dieron un beso justo en la punta mientras mi mano seguía en ese sube y baja que lo provocaba

— buena chica — esas palabras y la forma en la que lo dijo me hicieron humedecerme entre las piernas, más si es que eso era posible, este hombre me excitaba mas de lo que me gustaba admitir y a decir verdad no sabia quien de los dos estaba mas ansioso, si el o yo, volví a acercarme a su polla y comencé a dejar un par de besos mas

— alguna otra orden Amo? — mi lengua jugueteo solo con la punta haciendo pequeños círculos mientras mi mano en ningún momento dejo de masturbarlo

— si, suéltame y déjame enterrar mi verga en tu coño que seguramente estas deseosa de que te folle — tiro un poco de las ataduras que lo sujetaban a la cama, había aprendido como hacer buenos nudos así que no le seria fácil soltarse

— buen intento tramposo, primero quiero jugar un poco mas — Me incline hacia adelante, mi aliento rozaba su piel, y logre sentir cómo se estremecio bajo mi contacto

mis labios se abrieron una vez mas y lentamente tome su polla con mi boca, la sensación de tenerlo dentro de mi boca es ardiente, la textura suave y firme de su polla es perfecta

comencé a mover mi cabeza hacia arriba y abajo, recorriendo toda su longitud, aumente la presión y la velocidad a medida que lo sentí crecer aun mas en mi boca

mis manos no se quedaron quietas, una acariciaba la base de su verga manteniéndolo firme y guiándolo siempre en dirección a mi boca mientras que la otra se deslizo mas abajo tomando sus testiculos para masajearlos suavemente

al notar mi mano en aquel lugar pude sentir como su cuerpo se tenso y su respiración se volvió mas profunda y rápida, mis ojos buscaron los suyos, pude ver su rostro marcado por el placer, sus ojos cerrados y su boca entreabierta gimiendo por lo bajo, de pronto como si sintiera el peso invisible de mi mirada abrió los ojos, la conexión visual añadió una capa extra de intimidad, excitación y deseo

Lo miré con una sonrisa malvada, sabiendo que lo tenía justo donde lo quería. Mis dedos trazaron su polla otra vez, podía sentirla llena de mi saliva desde la base hasta la punta, antes de llevarla de nuevo a mi boca, esta vez con una intensidad renovada. Chupé con fuerza, mis mejillas se hundieron mientras lo tomaba profundo, mi cabeza subiendo y bajando en un ritmo frenético

Lo sentí tensarse, su cuerpo arqueándose, y supe que estaba al borde del orgasmo. Lo llevé hasta el límite, sintiendo cómo su polla palpitaba en mi boca, y justo cuando estaba a punto de explotar, me detuve, soltándolo con un suspiro de satisfacción

— Quiere venirse, Amo? — Lo miré, sabia que tenia mis labios brillantes, y sonreí mordiéndolos un poco

— Sí, por favor... no pares — Él asintió, su respiración entrecortada y desesperada

Volví a tomar su polla en mi boca, chupando con avidez, mi lengua trabajando incansablemente, lo sentí crecer aún más, su cuerpo tenso y listo para la liberación, mis manos trabajando en sincronía, masturbándolo con movimientos rápidos y firmes

Finalmente, con un último movimiento profundo y una suave succión, sentí cómo su cuerpo se libero, su polla palpitando mientras se venia dentro de mi boca, podía saborear su semen caliente en mi lengua mientras no me detuve del oral que le estaba haciendo aunque disminuí la intensidad así como la velocidad, su cuerpo se estremecía ante el orgasmo que le recorría y su polla aun con las contracciones que seguían arrojando aun semen dentro de mi boca

Pero no me detuve ahí. Continué masturbándolo, mis manos moviéndose con una mezcla de ternura y firmeza, saboreando cada segundo de su vulnerabilidad

trate de relajar mi garganta para poder meterlo aun mas profundo, mis labios formaban un sello perfecto al rededor de su verga para no dejar escapar nada de su corrida que aun seguía en mi boca

Lo sentí empujar sus caderas hacia arriba, buscando más profundidad, y lo complací, moviéndome hacia arriba y hacia abajo, chupando y lamiendo con una intensidad que lo volvía loco. Mis ojos se encontraron con los suyos, y vi el deseo ardiente en su mirada

Él intentó hablar, pero las palabras se le atascaron en la garganta cuando sin detener mi mano me dirigí a besarlo, en cuanto junte mis labios con los suyos deje caer una parte de su semen en la boca, la sensación de su lengua mezclándose con la mía, el sabor salado, ligeramente amargo, y la intensidad de su deseo me hicieron sentir como si estuviera en llamas, él me besaba con una pasión que me deja sin aliento, la conexión entre nosotros era eléctrica, una corriente de deseo que nos unía y nos hacia sentir vivos

Lo vi luchar por recuperar el aliento, su cuerpo aún temblando por la intensidad de su liberación

— Por favor... ya es suficiente — logró articular, su voz ronca y desesperada, sonreí, saboreando mi victoria

— Como desee, Amo — respondí, mi lengua dando un último y prolongado lametón a mis labios sintiendo aun su sabor mezclado con nuestra saliva

Me levanté, mi cuerpo estaba desnudo y expuesto, cuando me dirigí a sus ataduras para soltarlo, primero una mano y luego la otra, quería darme un baño pues aunque solo había usado mi boca estábamos muy sudados

En cuanto me alejé, él se abalanzó sobre mí, su cuerpo fuerte y dominante, me tiró sobre la cama con un movimiento rápido y decidido, su peso presionando contra mí, sentí su polla, ya dura de nuevo, rozando mi entrada por lo que frote su polla con mi culo buscando más contacto y entonces lo hizo, me penetró con fuerza, mis dedos se cerraron en la sabana mientras mi cuerpo temblaba bajo el, sus embestidas rápidas y profundas.

Tiró de mi cabello, inclinando mi cabeza hacia atrás mientras me follaba sin piedad, era rudo, violento, sentía su mano golpear mi trasero, lo hacia con bastante fuerza

— Te tiemblan las piernas... Es por lo que te estoy haciendo puta? — Cada empujón era una declaración de poder, una afirmación de su dominio, de que aunque yo habia tenido el control de este juego, el me mostraba con cada embestida que el Amo era el, que la sumisa era yo y que mi ligar era este, ser un objeto para su placer, ser solo un coño húmedo en el cual encontraba placer, ser solo la puta de este hombre que me dominaba con rudeza

El escozor en mi piel después de una lluvia de azotes se extendió por mi piel, mezclándose con el placer de su polla dentro de mí. Grité, un sonido de sorpresa y deseo, él sonrió, saboreando mi reacción.

— Te gusta cuando te uso como mi puta, verdad? —susurró en mi oído, lamiendo apenas el borde mientras aferraba más mi cabello tirando de el al ritmo de las embestidas

— si Amo — respondi entre jadeos

— Porque aún no he decidido si mereces más… o si ya tuviste suficiente de mi verga por hoy — Me follaba con una intensidad que me dejaba sin aliento, sus movimientos rápidos y brutales.

Podía sentir cómo me acercaba al orgasmo, mis musculos tensos y mi coño listo para la liberación.

—Dilo —me pidió con esa voz que no exige… pero que desarma—. suplica por que te folle —

Y lo dije, no por qué me obligará, si no por que me era imposible fingir que no lo deseaba

—Hazlo Darius, follame, toma mi cuerpo, todo es tuyo —susurré, más aliento que palabras, deseaba todo, todo lo que me pudiera dar, todo el placer, todos sus azotes, todos sus insultos que lo único que causaban es que mi coño se humedeciera mas

Entonces lo hizo, obedeció a esta súplica, a que me follara sin piedad alguna, fue como si todo lo que se había contenido se desbordara con precisión, con una pasión desbordada por la provocación acumulada que yo misma cause en el, por cada frustración que él había tenido hacia un momento me la devolvía convertida este modo salvaje de follarme

Me tenía contra la cama, totalmente inmovilizada, no necesitaba amarrarme, su fuerza era la única que me impedia moverme, una de sus manos me sostenía la espalda para mantenerme contra el colchón inmovilizada y la otra tiraba fuerte de mi cabello

Mis uñas se enterraban en las sábanas y en mis palmas, mis piernas se abrían dejándole acceso a mi cuerpo y entendí que el me había remitido tomar control, que el control realmente era suyo, el era el Amo y yo la verdad prefería ser esto, ser nada y todo a l vez, ser su esposa me gustaba pero ser la puta de mi esposo era algo que no tenía igual

Eramos cuerpos desbordándose, éramos más que una pareja cualquiera, éramos uno mismo, respiraciones mezcladas, pasión desbordada, sexo real, cliente y lleno de dominio

—Así —le dije, perdida en el calor del momento, en el calor de su cuerpo, en la sensación de su polla enterrandose en lo más profundo de mi cuerpo—. Así, no pares… —

Él me obedeció pero a su manera, siempre era a su forma cruel y retorcida de usarme pues justo cuando estaba a punto de llegar decidió detenerse, saliendo de mí con un movimiento rápido.

Me dejó allí, jadeante y desesperada, mi cuerpo palpitando de necesidad

— Es rico follarte asi putita — menciono inclinandose sobre mi, sus dedos trazando mi entrada húmeda y necesitada

— no por favor... — no pude evitar llorar, eran lágrimas de deseo y de mi orgasmo arruinado las que brotaban de mis ojos

— tu boca fue una dulce tortura putita, y aunque me dejaste correrme en tu boca hoy, te dejaré con las ganas —

Se levantó, su cuerpo aún vibrando de deseo, y me dejó como algo usado tirada en la cama, mi cuerpo frustrado y ansioso por la liberación que no llegó

Lo miré, mis ojos llenos de una mezcla de deseo y resentimiento, sabiendo muy en el fondo que me lo merecía y que a ambos nos gustaba este juego de provocaciones y orgasmos arruinados

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