Sus muñecas seguían atadas, su pecho subía y bajaba agitado ante el roce de mis dedos que recorrían sus pectorales con tranquilidad, la expectativa en su mirada era notoria, una mezcla de ansiedad y deseo que me encendía
Pasé mis dedos por su abdomen, marcando mi territorio, mostrando quién tenía el control, vi cómo sus músculos se tensaban y sus ojos se cerraban cuando mis manos se acercaron peligrosamente a su cintura
Lo observé intentar recuperar algo de compostura cuando volví a subir mis manos, alejándome de esa zona prohibida, su polla se bamboleaba al ritmo de mis movimientos, una tentación irresistible, la sentía demasiado cerca y lo único que deseaba era tenerla dentro de mí pero sabía que debía aguardar, aunque fuese una tortura para ambos
— Esta bien Amo? — pregunté, rozando apenas la línea de su pelvis, asintió pues al parecer su voz se había ido o estaba conteniéndose disfrutando de aquel masaje
Le di un leve roce en la base de su polla, viendo cómo se endurecía aún más, parecía que estaba a punto de tomarla, pero en cuanto vi un destello de esperanza en su mirada, me alejé, saboreando su frustración
Sonreí mientras me inclinaba sobre él, presionando su polla contra nuestros vientres y rozando su oreja con mis labios
— Le molesta no poder tocarme Amo? — mis dientes capturaron suavemente el lóbulo de su oreja tirando de el
— Mucho putita — murmuró, apenas audible, como si le pesara decirlo en voz alta, sentí cómo se movía, buscando alivio en su polla, así que me levanté, sentándome sobre sus muslos, tomando el control mientras lo miraba directo a los ojos, sonriéndole
Esta faceta de Darius, sin control, era fascinante, el modo en que su mirada chocaba con la mía era intenso, casi primitivo, sabia que si pudiese ya me hubiese quitado de encima suyo y me estaría follando
— Quiere que baje más Amo? — pregunté, trazando círculos suaves con las uñas, sin llegar a cruzar la frontera marcada por mis caricias
Él soltó un suspiro tenso, sus manos apretaron las sábanas, no dijo que sí, no dijo que no
— Que sucede Amo?, le encanta provocarme… pero cuando soy yo quien toma el control, apenas puede respirar y eso me fascina — murmuré en su oído, mi voz un susurro tentador
Mis manos quedaron allí, quietas, danzando apenas en el borde de su cintura, sin avanzar pero con la promesa de lo que no estaba dispuesta a darle… todavía
— por si aun no queda claro, no puede venirse sin mi permiso Amo — le dije en un susurro, como si no fuera negociable y no lo era
Tome aceite entre mis manos, el aroma esencial llenó el aire entre nosotros, mis manos, que hasta ese momento habían estado explorando cada centímetro de su cuerpo, se detuvieron justo encima de su polla, podía sentir el calor que irradiaba, la urgencia en cada latido y entonces, con una lentitud deliberada, comencé a mover mis dedos, apenas rozando su piel sensible
Comencé con un sube y baja lento a todo lo largo de su polla, su cuerpo se arqueo al tiempo que su respiración se volvió mas pesada
— Es esto lo que quieres Amo? — pregunté, mi voz un susurro tentador
— si putita — gruño disfrutando de la sensación
— Quieres que te toque aquí? —
— si — fue mas un jadeo que una respuesta pero se entendio
— Relájate entonces Amo y disfruta el masaje — murmuré, fingiendo inocencia
el tembló al tiempo que frunció el ceño, como si se resistiera, como si aún tuviera dignidad, así que decidí ayudarlo a perderla
— Me gusta lo callado que estás… pero más me gusta ver cómo tu cuerpo responde ante mis caricias, aunque quisiera oírte — dije, y mis dedos bajaron de nuevo, para tomar su verga con las dos manos, lo frotaban despacio, sin provocar demasiado para prolongar su clímax
— Qué quieres oír putita? —
— Quiero que me ruegues para correrte Darius — sentencie mientras mis manos aumentaban en velocidad con la que lo masturbaban, lo sentí moverse, empujar, buscar su propio ritmo
— quieres que te deje venirte Amo? — susurre sin apartar la vista de sus ojos
No respondió, por lo que me puse en cuatro sobre el, mis labios fueron a su pezón izquierdo, mi lengua jugueteo con el humedeciéndolo y haciendo pequeños círculos, después mis dientes lo presionaron lo suficiente para sacar un gruñido del fondo de su garganta, fui dejando leves besos húmedos en dirección al otro para hacerle lo mismo que al primero
— quieres mi boca mas abajo Amo? — mis ojos subieron la vista para darme cuenta de que tenía los ojos cerrados, la boca semiabierta y respiraba agitado, solo lo vi asentir a mi pregunta
Dejé besos húmedos y mi lengua recorrió su abdomen de camino a su polla, cuando la sentí tocar mi rostro, me lamí los labios, humedeciéndolos para después dejar un par de besos húmedos mientras mi lengua recorrió su abdomen de camino a su polla
— me gusta su polla Amo — fue lo ultimo que dije antes de llevarla a mi boca, lamí primero la punta, que tenia una pequeña gota casi transparente de liquido preseminal, la limpie con la punta de la lengua
Comencé a chuparla llevándola mas adentro, suficiente para encenderlo mas si es que eso era posible, sentí como empujo su pelvis hacia mi rostro causando que su polla tocara el fondo de mi garganta y provocando una arcada, sonreí al tiempo que me detuve apartándome por completo viendo como su polla quedo con rastro de mi saliva
—No… Por favor... no me dejes así — jadeó, abriendo los ojos suplicante, me incliné apenas, con con una sonrisa cruel y divertida, sabia que Darius se vengaría pero estaba disfrutando con tenerlo así
— Así cómo, Amo? Desesperado? Necesitado? — pregunté, saboreando su súplica
— Sí... por favor, no me hagas esperar más — Él asintió, sus ojos eran los de alguien que ardía en deseo
— Pero es tan divertido ver cómo te retuerces, Amo, no crees? — Darius soltó un gemido, un sonido que era una mezcla de frustración y deseo
— Por favor, solo... solo tócame... juega con mi polla, chúpala, mastúrbala —
Me aparté ligeramente, mirándolo a los ojos con una sonrisa maliciosa
— Y si no quiero? Y si quiero ver cómo te deshaces suplicando por usar mi boca... mi coño... mi culo?— pregunté, disfrutando de su reacción
Sus ojos se llenaron de una intensidad primitiva, y por un momento, pensé que podría romper sus ataduras pero en lugar de eso, respiró hondo, tratando de recuperar el control
— Por favor... Necesito sentirte — repitió, su voz apenas un susurro
Me acerqué de nuevo, mis labios rozando los suyos en un beso suave pero provocador
— Muy bien, Amo pero solo porque me lo has pedido tan dulcemente — murmuré contra su boca
La tensión en su cuerpo era palpable, cada músculo tenso y listo para explotar
— Me gustas más así… — admití
—¿Así cómo? — susurró jadeante
— Suplicándome bonito — Y solo entonces, dejé que mis manos volvieran a su polla con la lentitud de alguien que no tiene prisa y que planeaba jugar con las sensaciones del hombre frente a mi un rato mas
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