No llevaba ropa debajo de aquel abrigo, Darius me sostenía pues mis piernas parecían de gelatina, llegamos al auto, mi esposo abrió la puerta dejándome entrar y para mí sorpresa subió atrás junto a mi mientras que Sara conducía el auto y Luke se llevaría en el que habían venido Sara y el
— preciosa, cómo estás? — pregunto Darius atrayendo mi atención con su dedo levantando mi barbilla pues me había quedado recargada en su hombro
— bien cariño — le dedique una sonrisa adormilada pues sentía que se me cerraban los ojos del cansancio
— te necesito despierta, te daré un baño llegando a casa y después a la cama — menciono antes de dejar un beso en mis labios
— no creo poder permanecer despierta cariño, estoy rendida — advertí pues sentía que el sueño me estaba ganando
— Lorena — me llamo Sara, seguramente me harían permanecer alerta a base de preguntas
— si señora — no me moví pero mis ojos buscaron los suyos en el retrovisor cuando lo ajusto para verme
— alguna vez habías hecho algo parecido? — negué con la cabeza cerrando mis ojos hasta que un grito con mi nombre, de la mujer al volante me hizo abrirlos otra vez — no le digo a tu Amo que te azote llegando por qué han sido muchas emociones en un dia pero si no tengo una respuesta como es debido me estacionare, te apoyaré sobre el cofre y te azotare a la vista de todos —
— si señora, lo lamento — respondí tratando de no dormirme y concentrarme en mantenerme despierta
— entonces respóndeme — sus ojos nuevamente se dirigieron al camino que estaba poco transitado debido a la hora
— nunca había hecho algo parecido, había estado con algunos de nuestros amigos en salas de Qadesh o en casa pero nunca así — esperaba que le satisficiera mi respuesta
— pues fue un muy buen espectáculo y por lo que ví lo disfrutaste bastante — Sara me dedico una sonrisa y levanto una ceja mientras daba vuelta en nuestra calle
— si señora — admiti cuando se estacionó en el lugar de Darius, en cuando apagó el auto Luke estacionó mi auto en mi lugar
— vamos preciosa baja — me dijo Darius que ya había bajado y me tendría su mano
Me ayudó a bajar y me llevo dentro, hasta nuestra habitación, Sara y Luke sabían que debían sentirse como en casa por lo que no nos preocupaba dejarlos solos, Darius me sentó en la cama y comenzó a quitar mi ropa
— como estás? — pregunto nuevamente, yo me sentía en un sopor que nunca había tenido, no a ese nivel
— rendida cariño, fue muy intenso lo que pasó — susurre mientras me dejaba hacer por el, me llevo al baño y me sentó en el espacio del lavabo que tenía nuestras cosas
El vapor comenzaba a envolver las paredes del baño como una neblina suave, empañando el espejo, Darius regulaba la temperatura del agua
— lo sé preciosa, bastante bueno creo yo, al menos yo disfrute mucho verlo —
Estaba sentada en el borde, con la respiración aún no del todo estable, las piernas aun seguían estando temblorosas, la piel en mis muñecas, mis muslos, mis senos estaba enrojecida y en algunas partes con pequeñas marcas lilas de agarres más fuertes
Se acercó a mi, se colocó entre mis piernas y me tomo de la cintura, me dió un beso en la boca, fue lento al principio, apenas un choque de labios pero después subió la intensidad del beso
No demandaba caricias ni un contacto mayor, solo me besaba, me robaba el aliento con ese beso
Mi mano fue la que bajo buscando su polla, la toque y me di cuenta que comenzaba a despertar
— no preciosa, aunque me encantaría follarte, fueron suficientes miembros dentro de ti por esta noche —
Sabía que tenía razón, que estaba cansada y mi cuerpo demasiado sensible pero también lo quería a el
—No he terminado —susurre sin fuerza, pero con decisión
Tenia hambre, necesidad de mi esposo, de mi amo, los dedos de Darius trazaron una línea invisible desde mi rodilla hasta el inicio de mi cadera, sin invadir, sin presionar, solo recorriendo mi piel
Una piel ardía todavía, como si la sombra de todos esos amos siguieran recorriéndola con los dedos
Cada huella invisible dejada está noche, hablaba de nosotros, de nuestros acuerdos, de nuestros deseos
Me ayudó a bajar y me dió la vuelta, quedando frente al espejo, el en mi espalda, pegandome a su pecho
— mírate Lorena — ordeno jugueteando con sus manos en mi piel
Tenía los labios hinchados, el cuello ligeramente amoratado, el pecho marcado por las manos y bocas exigentes que habían dejado su rastro en mi piel así como un leve rastro de fluidos secos en mi piel
En esas marcas no había dolor, no era violencia, era otra cosa, una cosa que no todo el mundo comprendia
Una forma distinta de belleza, de cariño, de amor, como si mi cuerpo hubiese sido escrito con un idioma que sólo él y yo entendiamos
Había sido usada? sí.
Mi piel se sentía desgastada en el mejor sentido, mi cuerpo era el campo de batalla de un deseo que solo Darius y yo entendiamos, por qué su placer era mío y mi placer era suyo así follaramos con otros
Cada marca en mi piel era suya
— follame — pedí otra vez de forma más directa mirándolo a los ojos, no lo pedía como sumisa, lo hacía como Lorena, como su esposa
—Tu boca me está diciendo que sí, y lo haría con gusto — sus labios besaron mis hombros y mi cuello — Pero yo también escucho a tu cuerpo y este dice que ha sido suficiente por hoy preciosa —
—No me rompes — dije sonriendo intentando convencerlo
Él sonrió apenas, con esa sombra de ternura que sólo me mostraba mi Darius en su papel de esposo
—se que no te rompo, eso me lo has demostrado muchas veces preciosa, solo te cuido — me alejo del espejo
Me ayudo a meterme en la tina, el agua envolvió mi cuerpo, estaba a una temperatura perfecta
Él se colocó detrás de mi, pero fuera de la bañera, tomo una esponja, la lleno de jabón y comenzó a limpiar mi piel
Cuando lavo mi coño lo hizo sin invadir, solo encargándose de dejarme limpia, podía sentir su aliento tan cerca que el calor de su cuerpo me llegaba a todas mis terminaciones nerviosas
—Te deseo — lo dije sin fuerza, casi dormida ya, dejándome hacer por su manos — Pero también... me gusta que me cuides —
— vamos preciosa tienes que salir de ahí — anuncio cuando termino de bañarme, me incorporé en la tina, sentí cómo todo se estiraba en mi, la piel, músculos
Me dolían zonas que no recordaba haber usado, aunque a decir verdad, ellos eran los que me habían usado a mi, aún asi era un dolor dulce, lleno de morbo y deseo
Darius estaba ahí frente a mi, esperándome con una toalla abierta, con esa quietud suya que nunca presiona y con su sonrisa llena de deseo al ver mi cuerpo marcado por Amos y Amas que el había permitido que me usarán para su deleite, para mí gozo y para nuestro placer
Me envolvió como si fuera algo frágil y valioso para el, apoyé la frente en su pecho apenas unos segundos, en ese tatuaje suyo que tanto me gustaba, necesitaba sentirlo, saber que esto había sido nuestro
Me llevo a la cama y comenzó a secar mi piel, cuando paso la toalla por mis nalgas un leve quejido salió de mi boca
—¿Duele? —me preguntó al oído
Negué, aunque una parte de mí sabia que si dolía, aunque era de esos dolores ricos que no quieres que se vayan nunca
— arde un poco... pero me gusta Amo — susurré
No dijo nada, solo sonrió. Esa sonrisa pequeña, apenas curvada, que me hacia desearlo aún más
— boca abajo — ordeno, estaba cansada, pero no quería dormir, quería jugar, sentirlo, ser usada otra vez pero ahora por el
— boca abajo putita o en verdad te azotare y creme que desearas que pare — aunque su amenaza era demasiado tentadora, sabía que sus advertencias no eran bromas y no estaba en condiciones de aguantar unos azotes a ese nivel
Me gire en la cama dejando al aire mi culo que estaba seguramente rojo y marcado
Sentí el aceite caliente entre sus manos y luego, el roce cuidadoso sobre mi piel
Empezó por los muslos, donde sabía que quedaban los rastros más visibles, siguió por mis caderas, mi espalda baja
Tocaba con respeto, pero también con propiedad. No me acariciaba en forma sexual pero si demostraba que toda yo le pertenecía
Cerré los ojos disfrutando de sus caricias
—Podrías acostumbrarme a esto —murmuré, sin pensar
—Eso espero —me respondió, bajito, y besó mi hombro
— aunque si esté masaje terminará con final feliz no me molestaría — mi mano fue a su polla en un intento vano de provocarlo pero solo negó con la cabeza divertido
— si te portas bien quizá un día te de un masaje con final feliz putita, pero solo si dejas de torturar mi polla en este momento y te duermes —
Asentí solamente aceptando su trato verbal, cuando termino de masajear mi cuerpo me ofreció un vaso de agua, un par de pastillas para dolor
Las tomé sin protestar, abrió las cobijas para que entrara en la cama
—te gusto lo de esta noche? — le pregunté
— demasiado — admitió
— Quiero sentirte cerca... sobre mi... O dentro de mi —
—Mañana — susurró
Estaba a punto de replicar cuando me interrumpio
— Hoy me toca cuidarte, no usarte, ya mañana podremos jugar todo lo que quieras — lo dijo con una calma que me desarmó
Me quedé quieta, sentí su brazo rodearme por la espalda, su pecho pegado al mío, su respiración hundiéndome en el colchón, la yema de sus dedos dibujando círculos lentos en mi brazo
Mi cuerpo ya no dolía, sentía que flotaba, estaba rendido, pesado, un suspiro se me escapó sin querer.
No sé en qué momento dejé de pensar
Solo sé que el ritmo de su respiración fue un arrullo bajo mi oído
Todo era cálido, seguro, quieto
Quise decir algo más. Tal vez "gracias", tal vez "no te vayas". Pero la boca ya no me obedecía
Y entonces pasó.
Esa sensación como si me sumergiera lentamente en una oscuridad y me deje ir
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