43. S. & L. Un día antes...

 

Tenía una mordaza puesta con una pequeña polla de silicón que invadía mi boca, mis muñecas estaban atadas a la gran cruz de san Andrés que había en casa de Sara

Mi cuerpo desnudo usando solamente mi collar de sumisión con una placa en forma de hueso que tenía mi nombre

En mi mente paso la tarde en la que Sara me hizo bajar a una tienda de mascotas con la intención de pedir yo mismo está placa, aún recuerdo la cara de la vendedora cuando pregunto el nombre de la mascota

— Luke — respondí sintiendo el plug entre mis nalgas que vibraba gracias al mando a distancia que controlaba mi novia y dominante Sara

— tu nombre para el recibo? — pregunto ella

— Luke — vi su cara de desconcierto y una risa mal disimulada cuando escucho mi nombre

Un azote cerca de mi polla me devolvió a la realidad, pude ver a Sara enfrente de mi con una fusta para caballos

— dónde está esa cabecita tuya lindo cachorro? — pregunto golpeando seguido y sin fuerza mis bolas que estaban sujetas por una jaula de castidad

— lo lamento señora — me disculpe aunque era inútil pues no sé entendió nada con la mordaza tratando inútilmente de alejar mi polla de sus azotes pero la fusta seguía jugueteando con mi cuerpo

— vas a comportarte en casa de mis amigos cachorro? — había mencionado el que me llevaría con ella y eso me hacía sentir más tranquilo pues no quería pasar tantos días sin ella

Asentí sintiendo los golpes más seguidos y un poco más fuertes, no es que fuesen insoportables pero en esa zona había una sensibilidad aún mayor que en el resto de mi cuerpo

— mostraras que te he educado bien y que no eres un cachorro travieso e inquieto que necesita un par de azotes — sus golpes bajaron al interior de mis muslos lo que me hizo separar más las piernas

Volví a asentir cuando vi a Sara ir por un arnés con una gran polla que me hizo colocarme, la posicionó sobre la jaula de castidad

— me vas a follar como se debe cachorro? — ansiaba tanto poder hundirme en ella, sentir su coño húmedo al rededor de mi polla pero eso solo me lo ganaba cuando era un buen chico y después de correrme dentro de ella sin su permiso había enjaulado mi polla hacia más de dos semanas

Casi a diario me quitaba la jaula, jugaba con mi verga en sus manos con ayuda de vibradores, dilatadores y la parte más agonica era cuando usaba su lengua, hacía calentarme hasta el grado de sentir la presión en mi polla para volverla a meter en la jaula, dejarla sometida y sin poder correrme

— respóndeme cachorro — ordenó dándome una palmada en las pelotas que me hizo respingar y soltar un gemido

Asentí y estuvo otro par de minutos dando pequeños palmetazos en mi polla y bolas, de pronto me soltó las muñecas para después llevarme a la cama tirando de la polla de silicón

Casi podía jurar que sentía sus dedos en mi polla aunque la que estuviera entre sus manos fuese la falsa

Se sentó en la cama dejando su coño justo en la orilla de la misma, separó sus piernas que tenían una bella figura con los tacones puestos y ya que solo llevaba una túnica negra que dejaba poco a la imaginación sus pechos estaban al aire listos por si me ordenaba darles la atención que merecían

— méteme la polla cachorrito — hundí la polla falsa en su interior viendo como al salir estaba repleta de su excitación, comencé con un va y ven lento, así como le gustaba a ella

Sus pechos bamboleaban al ritmo tortuoso que llevaba, eran de un buen tamaño así como firmes, sus pezones estaban duros y ansiaba llevarlos a mi boca, tenerlos entre mis dientes y chuparlos hasta que le quedarán sensibles

No hacía un movimiento que ella no ordenará, pero ansiaba hacerlo rápido, hacerla gritar, ver su cara al llegar al orgasmo y quizá si lo hacía bien por fin dejaría que me corriera

— ven aquí lindo cachorrito — tiró de mi cabello acercándome para besar la comisura de mis labios donde sentí que comenzaba a salir mi saliva al tener en esa posición la cabeza

— si quieres tu premio cachorro se un buen chico y follame como es debido — sus ojos verdes eran hipnóticos para mí, podía ver esa mirada dominante que me atrapó desde el instante en el que la conoci y que me hizo volverme su cachorro sin respingar

Su voz volvió a sacarme de mis pensamientos

— seguro puedes hacerlo mejor cachorro o debería buscar a alguien para que veas cómo es que debes hacerlo? —

Esa era la señal que estaba esperando así que aumente la fuerza y velocidad de mis embestidas, sacaba la polla dejando solo la punta dentro y después me enterraba hasta el fondo de su coño

Podía oírla gemir, jadear y gritar un poco mientras mis embestidas la atormentaban cada vez más ansiosa de por fin liberar el orgasmo

— así... Así... Sigue Luke — sabía que en cuanto comenzaba a llamarme por mi nombre era por qué estaba cerca de llegar al climax — no pares... No pares cariño sigue cachorro... Sigue... —

Soltó la mordaza de atrás de mi cabeza, pude cerrar la boca y pasar saliva a gusto, por otro lado mi polla estaba ajustada y en una erección contenida por el metal inflexible

— usa tu boca cachorro — ordenó — quiero sentir tu lengua y tus dientes en mis pezones — mi rostro fue a su pezón que comencé a morder y tirar de el, una vez que estuvo bien atendido me dirigí al otro para dejarlo en igualdad de condiciones

Sus dedos aferraban mi espalda dónde podía sentir perfectamente sus uñas clavadas en mi piel, me sujeto con mayor fuerza cuando su orgasmo llegó, sentí su cuerpo temblar bajo el mio

Seguía retorciéndose llena de placer debido a que en ningún momento me había ordenado parar o disminuir la intensidad con la que la follaba causando que su orgasmo se extendiera lo más posible

Posiblemente de ser mi decisión seguiría follandola pero ella era quien daba las órdenes, aún así aproveche para tomar su cuerpo todo lo que me fuese posible, mi boca se dirigió a sus pezones y jugueteaba con ellos entre mi lengua

— para cachorro — ordeno, me aleje un par de pasos cuando hizo una seña para apartarme de encima suyo sintiendo mi polla adolorida, podía sentir el líquido preseminal en la punta al igual que mis pelotas suplicantes por ser vacíadas después de tantos días

Se sentó en la orilla de la cama acomodando la túnica negra en su cuerpo antes de mirarme

— de rodillas cachorro — me arrodille entre sus piernas, inclino su rostro al mío y me beso tomando ella el control, su lengua invadía mi boca a su antojo mientras no paraba de notar la ligera capa de sudor que le cubría el cuerpo

— puedo hablar señora? — pregunté mirando su rostro, ella no era de las que pedían que tuviese la mirada baja, siempre dijo que le gustaban mis ojos y podía observarla mientras no detectará alguna mirada desafiante o molesta en mi rostro

— habla cachorro — comenzó a jugar con mi cabello

— deseo disculparme señora... — no pareció inmutarse con la disculpa, era mi mejor plan para que de una vez por todas dejara a mi polla liberarse de su jaula

— por qué te disculpas? — pregunto extrañada sin soltar mi cabello lo cual significaba que está tranquila

— por haberla ensuciado con mi semen hace unas semanas señora — me disculpaba por algo que ella había causado por qué así era nuestra rutina, me dejaba a borde y después me follaba hasta que me fuera imposible contener mi corrida

Por más súplicas no paraba hasta que me viniese dentro de ella lo cual disfrutábamos ambos pero como lo hacía sin su permiso mi polla terminaba castigada un par de semanas para seguir torturandome y volver a empezar

— eso ya pasó cachorro no es cierto? — me levanto aún más el rostro estirando mi cuello, su pulgar cerca de mi boca comenzó a recorrer mi labio inferior

— si señora — asenti

— y aún estás cumpliendo tu castigo no es verdad? — sabía a qué iba, no me dejaría correrme aún

— si señora —

— pero fuiste un buen cachorro hoy, entonces te dejare elegir Luke —

No sabía que me haría elegir pero aceptaría algo que aliviará un poco la tensión en mi polla

— puedes decidir si libero tu polla, la torturó un poco — sabía que se refería al edging — pero me aseguraré que sea el orgasmo más insípido que hayas tenido... —

Aguarde la otra opción por qué está en realidad solo me dejaría aún más caliente y frustrado que antes

— o bien te dejo la polla enjaulada, eres un buen chico conmigo, te comportas cachorrito y en cuanto lleguemos con mis amigos te daré la mejor corrida de tu vida —

No quería estar otro segundo más con la jaula pero la opción uno no era la mejor para aliviar mi polla así que no tuve que pensarlo para decidirme

— que opción te gusta más? Uno o dos? — la ví llevar su mano al cuello de dónde colgaba la llave que mantenía la jaula en su lugar y que aseguraba que no me la quitará para nada

— la dos señora — su sonrisa se dibujo divertida en su rostro

— buen chico, sabía elección — me volvió a besar, está vez menos dominante — vas a limpiarme después del desastre que causó tu polla en mi coño? —

En realidad no era mi polla, era una plástica pero no diría nada, asentí antes de acercarme y con la punta de mi lengua recorrer sus pliegues para intentar limpiar su exceso de fluidos causados por el orgasmo y la lubricación previa

Me permití hacer un poco más que limpiarla, mis dedos me ayudaron en abrir sus labios y tener mejor acceso a su coño, mi lengua recorría desde su entrada hasta su clítoris de forma lenta disfrutaba de su sabor, del calor de sus muslos en mis mejillas y de sus pequeños jadeos señal de que disfrutaba de lo que le hacia

Trate de hacerle un buen oral aunque esto significara una tortura agonica a mi verga

— cachorro travieso — dijo con un ligero tono divertido, pensé que se molestaría o me alejaría pero me dejó continuar

Sujeto mi cabello de la coronilla diciendo mi nombre, el real, Luke y no diciéndome cachorro o chico que no me molestaban pero oírla decirme Luke entre gemidos y jadeos me exitaba pues sabia que mi nombre siempre significaba su climax

— sigue Luke, sigue... Sigue... Así... Ahí... Justo ahí... Si si si... — me impidió alejarme de ella hasta que se corrió en mi boca

— espero quedará complacida señora — me arrodille nuevamente alejándome de su coño y su aroma tan embriagador

— ahora vuelve a limpiar el desastre que causaste cachorro travieso y está vez no te tomes atribuciones que no he ordenado —

— si señora — volví a llevar mi lengua a sus pliegues y está vez solo la limpie, cuando por fin termine me ayudó a quitarme el arnés liberando un poco de presión en esa zona

— vamos a darnos un baño que debes preparar las maletas, mientras la cena la preparo yo así que andando cachorrito — me levanté y pude ver a Sara unos diez centímetros por debajo de mi, aun no entendía como una mujer mucho más pequeña que yo podía dominar con una facilidad asombrosa

— señora — se giro al verme después de abrir la llave de la bañera para que comenzará a llenarse

— si Luke? —

— sus amigos, ellos saben sobre lo que hacemos? —

— claro que lo saben, creo que te llevarás muy bien con la gatita de Darius, tendrá tu edad o tal vez unos dos años más grande que tú Luke — afirmo aunque según me había dicho ya tenia unos cuantos años sin verlos desde que se mudo al otro lado del país

— entonces podré ser su cachorro también allá? — en mi mente pasaba una angustia de no poder ser llamado como Sara lo hacía o tener que contenernos

— claro cachorrito, ahora al baño — en mi cabeza lo único que pasaba era que por fin mañana mi polla sería liberada y me dejaría correrme

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