40. D. & L. Espejos (Parte 2)

 

Llevaba solo la gabardina cubriendo mi desnudez, no entendía por qué es que este modo en el que me trataba me hacía sentir caliente

No había tomado nada, siquiera mi teléfono que estaba en mi bolsa justo en el cajón de mi escritorio, no sabía si debía decirle sobre eso, el guardaba sus cosas en los bolsillos del pantalón y se dirigió a la puerta pues había vuelto a su escritorio por la billetera

— Amo — le llamé sin atreverme a moverme

— si? — pregunto deteniendose a un lado mío

— mi bolso está en el cajón y... Mi móvil — añadí — por favor Amo, puedo llevarlos conmigo — lo ví asentir

— solo el móvil — deje mi bolso que ya estaba en mis manos, en otras circunstancias me enojaría de que no me dejen llevar algo tan escencial como mi bolso pero con Darius bien podía decir que lo tirará a la basura y estoy un noventa por ciento segura que lo haría sin chistar

Me tendió la mano y se lo entregue, no hubo necesidad de decir palabra alguna, simplemente supe que debía dárselo

Salimos de su oficina y nos dirigimos a dónde debía estar la secretaria si no es por qué el reloj ya marcaban las cinco de la tarde y era la hora a la que se iba

— Sube — ordenó Darius abriendo la puerta del copiloto, lo hice sin dudarlo cuidando que la gabardina no quedará mal acomodada

Cuando subí a su auto la primera vez jamás imaginé que terminaría en una relación poco convencional con el maestro que más respeto y miedo generaba a todos en la carrera

Menos que terminaría explorando actividades sexuales que solo encuentras en libros eróticos

— separa las piernas pequeña putita — su mano recorrió desde mi rodilla hasta el interior de mis muslos muy cerca de mi clítoris — quiero que las mantengas abiertas siempre que subas a mi auto, quiero total acceso a tu coño —

Sus dedos comenzaron a aventurarse entre mis pliegues que seguían bastante lubricados con mis fluidos, aferre la tela entre mis manos mientras pequeños jadeos se escapaban de mi boca.

No hable mientras conducia, el siguió solo torturandome con sus dedos sin dejarme llegar a ningún lado que no fuese a una intensa frustración

Estacionó el auto en la cochera cerrando el portón una vez dentro, iba a abrir la puerta del auto cuando me detuvo, separó mis piernas y tirando de un hilo saco las bolas chinas de mi interior con rudeza lo que causó un par de gemidos y un sobre salto

Aquellas bolas metálicas Lucian bastante lubricadas por mi coño, me las mostró, eran de un tamaño considerable sin ser enormes

— vas a limpiar mis bolas putita? — había utilizado un juego de palabras y el lo sabía, lo había hecho a propósito

— si Amo — las acercó a mi boca e introdujo una primero que limpie con mis labios y mi lengua sintiendo en ellas mi sabor salado, en cuanto el considero que estuvo limpia la cambio por la que aún estaba "sucia"

— bien hecho putita, ahora quiero que bajes... te quites la gabardina y te coloques frente al cofre viendome a mi —

Abrí la puerta del auto y antes de cerrarla dejé la gabardina en el asiento que había estado ocupando yo, mi coño estaba a rebosar, pude notarlo por qué en cuanto me puse de pie un poco de mis fluidos comenzó a descender por entre mis piernas

El auto no estaba caliente, coloque las manos en el cofre y me incline levantando el culo pues sospechaba que planeaba follarme, que por lo visto se había vuelto nuestra actividad favorita al estar juntos

Lo ví moverse, parecía que se había abierto el pantalón por el movimiento de sus brazos, después estaba totalmente segura que se estaba masturbando, en verdad llegaría al orgasmo solo con verme y masturbándose?

Lo ví bajar del auto con la verga saliendo de su pantalón totalmente dura y lista para tomarme

— esto será rápido y... —

— déjeme adivinar, no me puedo correr — la verdad era que nunca en este poco tiempo había sido insolente o le había contestado de mal forma, al menos no de forma consiente pero me atreví a hacerlo

— cuidado en como me hablas putita, vas a ir a Qadesh y no creo que quieras traer el culo azotado por un castigo la primera vez que vamos de verdad —

— si Amo, lo lamento — no entendí a qué se refería con eso a ir de verdad, acaso la anterior vez en la que me dejó a merced de varios no fue la primera vez?

Sentí su mano en mi espalda obligando mi cuerpo a inclinarse sobre el cofre del auto, sentí el metal frío en mi vientre, pechos y mejillas

— separa las piernas — pateó mis pies sin lastimarme para hacerme a abrir las piernas, logré sentir su polla dura rozando mi piel muy cerca de mi culo

— algún día voy a follarte el culo — amenazó con un dedo presionando mi culo al momento que se enterró en mi, podía sentir su verga dura reclamar mi coño, con desespero

Mis gemidos eran escandalosos, no me importaba quien pudiese escucharme, en este momento eramos solo Darius y yo en su cochera follando como si la vida se nos fuera en ello

— amo por favor! — grite gimoteando tratando inútilmente de aferrarme a algo

Siquiera se vino dentro de mi, solo me dejó aún más ansiosa, más caliente y con ganas de que no se detuviera

Se alejo de mi y fue a abrir la puerta, me dejó entrar primero y cerró tras, ya comenzaba a gustarme eso de estar desnuda frente a el, era extraño pues en realidad no tenía mucho con el, pero me hacía confiar en el de una forma que era única y especial

— vamos a darte un baño — tomo mi mano y comenzó a llevarme en dirección al baño de arriba que estaba cerca de su habitación

— Amo... — hablé cuando comenzó a quitar su ropa

— si? — pregunto abriendo la llave para que la tina comenzará a llenarse

— en verdad iremos a Qadesh? — la verdad era que la idea me gustaba pero a su vez era algo que me hacía sentir un poco nerviosa, pues la primera vez en realidad yo no me lo esperé, solo me hizo confiar en el ciegamente literalmente hablando y está vez era conciente de que me llevaría a aquel club

— si... Te preocupa algo? — pregunto enjabonando mi cabello con shampoo

— es solo que nunca he estado en un club como Qadesh, aquellas vez fue el calor del momento pero y si... No sé cómo comportarme? — el enjuagó mi cabello y comenzó a lavar mi cuerpo con jabón despacio, sin prisas, disfrutando de cada caricia que provocaba

— estarás bien, yo te diré un par de reglas y como eso funcionará entendido? — una vez que limpio mi cuerpo me separó las piernas al mismo tiempo que me recargaba un poco a la pared de la ducha

— Amo... — hablé cuando comenzó a deslizar su mano entre mis pliegues

— silencio y escúchame con atención de acuerdo? — como diablos quería que lo escuchará con atención mientras limpiaba mi coño y mi culo con el agua corriente y jabón

— lo siento Amo —

— serás educada, si alguien te habla tu respondes con la mayor honestidad posible y siempre diciendoles a los Amos señor o señora —

cerró la ducha y me ayudó a secar mi cuerpo, parecía una especie de ritual pues era meticuloso, cuidaba que cada centímetro de mi piel estuviese seco

— si no te hablan, tu no hables, limitate a escuchar y a no verte muy interesada en platicas agendas — el hombre saco unos cuantos juguetes de los cajones — y por último, no veas a ningún Amo a los ojos a menos que el te lo ordene —

Una vez que seco mi cuerpo en su totalidad me ayudó a ponerme la ropa que tenía para mi, que consistía en un top negro que estaba unido a la braga por unos aros metalicos, parecía mucho un traje de baño pero dejando poco a la imaginación

Saco un collar que coloco en mi cuello, tenía un aro enmedio del cuello del que pendian unas muñequeras que fueron puestas en su sitio una vez que terminó con el cuello

Mis piernas fueron enfundadas en unas medias cuadriculadas que ajustaban a la mitad de mis muslos

Los tacones que usaba y que el había elegido casualmente combinaban perfecto con mi atuendo y teniendo en cuenta que el lo había elegido seguramente ya tenía todo esto planeado

— vamos a ver — se colocó frente a mi rozando mi piel con sus manos, estaba aún muy caliente por lo de la oficina, las bolas chinas y la follada a medias en el cofre del auto, sus dedos sin dificultad alguna se introdujeron en mi interior llenando ese vacío que había dejado su polla justo antes de bañarnos — estás muy mojada putita, mi polla quisiera volver a enterarse entre tus muslos pero no saldríamos de aquí nunca así que vamos —

Al llegar abajo me ayudó a colocarme la gabardina que tapaba la mayor parte de mi atuendo y me ayudó a subir al auto para comenzar a conducir, ya estaba oscuro pero por lo visto la noche apenas comenzaba

El camino a Qadesh fue "tranquilo" si así se le puede llamar a Darius metiéndome mano en cada alto, podía ver mis pezones duros por las constantes atenciones de sus dedos al tirar de ellos

— te gustará, lo prometo y si no, puedes decir tu palabra de seguridad y todo se detendrá — dijo Una vez que se estacionó en la parte del sótano

Bajamos, pude ver las letras de Qadesh y entramos al club más impresionante que había visto en mi vida

Había Amos de todo tipo, jóvenes, mayores, hombres y mujeres

Cómo lo sabía? Por qué era los que estaban vestidos o por lo menos llevaban atuendos menos descarados que las sumisas y para mi sorpresa también sumisos

— vamos a jugar un juego de acuerdo? — pregunto, seguramente no saldría ruido de mi boca por lo que solo asentí

— responde! — ordenó dándome una palmada en el culo que me hizo trastabillar un poco

— si Amo — cuando iba a comenzar a hablar y explicarme su juego fue interrumpido

— Hola Darius — saludo el hombre frente a nosotros que era acompañado de un joven que iba a cuatro patas con una correa de perro

— hola Gerry — saludo Darius al hombre, ambos platicabam como si el joven en cuatro y yo semi desnuda no existieramos

— quien es esta lindura? — pregunto el hombre llamado Gerry

— responde putita — ordenó Darius, en ese momento me permití mirarlo en un va y ven de mis ojos

— me llamo Lorena Señor — mi voz era baja y respetuosa tal cual lo había ordenado Darius

— no mires a los Amos a la cara Lorena o a tu culo le puede ir muy mal — sugirió el hombre que rondaba los cincuenta quizá

— si señor — me límite a responder

— deberíamos hacer algo Darius, me gustaría verla con mi chico —

— en otro momento Gerry, hoy estamos haciendo otras cosas pero lo tendré en mente —

Una vez que el hombre se alejo con su sumiso a un lado como perro faldero Darius me sonrió y beso mi hombro

— bien hecho putita pero sigamos en lo que estábamos — me hizo ir a la barra donde pidió dos bebidas sin alcohol y comenzó a hablar después del primer trago — tienes que invitar a un Amo a jugar con nosotros,eligelo bien —

No sabía a cual elegir, miraba caras por todos lados y en realidad miedo no me daban pero claro que si imponían, pude ver a Gerry pero no era alguien que me interesara

— dejame adivinar, la pequeña putita caliente y deseosa de ser follada no sabe a quien elegir cierto? — asentí pues en verdad no conocía a nadie

— puede mi Amo mencionar alguna sugerencia — pedí, lo ví mirar al rededor de nosotros

— está Alfred — señalaba conforme iba apuntando con el dedo — Gerry que ya conociste y que al parecer está muy interesado en ti... Tengo también a Jonh, Benjamín y no olvidemos a Sara —

De entre todos los mencionados ella era la única mujer, a decir verdad era hermosa y un poco intimidante pero a comparación de sus otros colegas que sugirieron era la que menos miedo daba, después de todo, que tanto podría hacerme una mujer

— a ella Amo, elijo a la señora Sara — no tenía nada de señora pues debía tener a lo mucho unos treinta

— entonces ve e invitarla a jugar putita y más te vale que diga que si —

Sentí como mi corazón se aceleró pero con paso decidido camine en su dirección, estaba platicando con otra mujer que era dominante pero no tenían sumisas o sumisos a su al rededor

Mi boca se abrió para hablarle pero en cuanto su mirada dió con mis ojos lo único en lo que pensé fue en un lobo, una mirada intensa, penetrante y llena de instinto

— hola señora buena noche — mencioné bajando la mirada

— eres nueva cierto? — pregunto alejándose de la otra mujer

— si señora — no sabía cómo decirle, siquiera podía hablar sin tartamudear

— quien es tu Amo? — pregunto de pronto levantando mi barbilla con un dedo delgado

— mi Amo es Darius señora y el me... —

— habla, no tengo tu tiempo... Tu Amo te mando a decirme algo? — veía seguramente mi nerviosismo, sonrió y sujeto mis mejillas con su mano — habla o te daré unos cuantos azotes hasta que hagas lo que te ordenan al instante —

— tranquila Sara, ella es mia y la mandé para invitarte a jugar con nosotros — mi Amo le aparto la mano de mi rostro, me sujeto y se lo agradecí

— a si? Por ahí hubiesen empezado Darius — la mujer saludo a mi Amo con un beso en la mejilla y se concentro en mi nuevamente — pidemelo —

— señora yo... Mi Amo y yo... — aferró mis mejillas una vez más

— no sabe pedir las cosas cierto? — mi Amo asintió — entonces te mostraré como hacerlo y quiero que aprendas o si no cumpliré esos azotes que te prometí —

— si señora — Asentí mirando esos ojos penetrantes y llenos de autoridad

— mi Amo... — se me quedó mirando un momento — repite después de mi —

— mi Amo... —

— quiere saber... —

— quiere saber... —

— si la Ama Sara desea jugar con su... —

— si la Ama Sara desea jugar con su... — no sabía que podía seguir pero me arriesgue a completar — su puta... —

— bien vas entendiendo — me felicitó, se giro en dirección a Darius — de quien fue la idea? — pregunto

— de ella, le di un par de opciones y elegido a la única mujer que mencioné —

La mujer me miró con una sonrisa arrogante llena de superioridad y que la hacía ver aún más temible que cualquier hombre aqui

— algo en mente para tu puta? —

— toda tuya —

— vamos al cuarto de espejos — sugirió la rubia caminando a nuestro lado, no sabía que era ese cuarto o que me esperaba el llegar pero seguramente sería algo nuevo

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