34. D. & L. Regla #1

 

Estaba en la ducha, sentía como el agua recorría mi piel, podía ver pequeñas manchas lilas al rededor de mis muñecas y en mi cuello, sentía aún mi trasero y mis muslos adoloridos después de lo ocurrido el viernes por la tarde cuando fui fuertemente cogida por Darius Rinaldi, el que había sido mi profesor y ahora mi jefe

***

— vistete — ordenó Darius permitiendo levantarme de su escritorio, en cuanto me puse de pie pude sentir como su semen salió de mi y recorrió mis piernas muy lentamente

— Darius yo... — no sabía que decirle, esto aún era bastante abrumador, antes de que otra cosa pasará se acercó a mi y aferró mis mejillas con una pinza de su mano

— por lo visto aún no te queda del todo claro el como debes llamarme cierto? —

— lo siento... Amo — en cuanto lo dijo me soltó

— buena chica — camine en dirección a donde estaba mi ropa interior, primero coloque mi sujetador que era el más próximo a mi, busque mis bragas que estaban bajo su escritorio

— damelas — ordenó tendiendome la mano

— pero... — ví su mirada fulminante, decidí no decir más simplemente se las entregue en la mano

— siéntate en el sofá y abre las piernas — caminé despacio e hice lo me ordeno

Llegó con una caja de toallas humedas desechables y comenzó a limpiarme las piernas, muy cuidadosamente quitando todo rastro de su semen en mi piel

— verás Lorena... quiero que si mando algo obedezcas sin chistar, si yo digo de rodillas tu lo haces, si te digo que te desnudes lo haces y punto, no réplicas o dudas en hacerlo —

— si... — levanto sus ojos esperando que terminara la frase o bien quizá darme una reprimenda por omitirlo — Amo —

— cuando estemos solos no te llamaré Lorena... Si no mal recuerdo me dijiste que serías mi puta, así que podré llamarte de esa forma y tú deberás decirme Amo a menos que estemos en compañía de alguien más, lo haz entendido mi pequeña putita? —

No sabía por qué me exitaba tanto el que me llamase de aquella forma

— si Amo —

— buena chica — una vez que terminó de limpiarme me entrego mi ropa interior para terminar de vestirme — y por cierto... Bajarás la mirada a menos que te ordene mirarme —

— Amo... — le llamé bajando la vista

— si? — se había sentado en su escritorio que había quedado hecho un desastre

— a qué hora comienzo el lunes? —

— te quiero aquí a las ocho de la mañana y por cierto acomoda el escritorio, lo dejaste hecho un desastre —

***

Me vesti con una falda negra entallada pero bastante cómoda, una blusa blanca sin diseño alguno y un saco con manga tres cuartos del mismo conjunto de la falda

Tome mi bolso y me dirigí al que sería mi nuevo trabajo, me había dado una copia de la llave por si llegaba primero que el, aún así cunado entre su secretaria ya estaba en su lugar

— buenos días — le saludé antes de dirigirme a la que sería mi oficina si así se le puede llamar al escritorio que estaba en la entrada de la oficina de Darius

No tenía nada que hacer, al menos no hasta que Darius llegará, me quedé pensando en la secretaria de la entrada

¿A ella también se la habría follado sobre el escritorio? ¿Ella también había llamado Amo a Darius mientras se la cogía? ¿También habría estado desnuda en esta misma oficina?

No quería pensar en eso, quería pensar que eso solo había ocurrido conmigo

Lo ví entrar quizá media hora después, venía con un traje color azul y una camisa blanca con corbata guinda

— buenos días señorita Ferrer — me saludo sin siquiera mirarme, se sentó en su escritorio y encendió su ordenador

— buen día señor Rinaldi —

— le voy a encargar que redacte en forma estos documentos, hágalo bien y rápido, los quiero antes de las cuatro —

Estuve ocupada toda la mañana, ya eran casi las tres de la tarde cuando alguien entro sin tocar

— Hola bonita soy Eric Bardem y tú quien eres? — me tendió la mano y en cuanto se la di la llevo a su boca, como si fuese a besarla cuando Darius le llamo

— Eric — estaba atento a la situación, evito más contacto haciéndole una seña a Eric que se alejo y fue a sentarse enfrente de Darius

— salgamos de aquí, vamos por unos tragos y si quieres podemos ir con Bianca luego —

— no puedo, tengo una... Pasante como lo pudiste notar al llegar, que necesita un poco de ayuda —

Estaba atenta a la conversación, veía. Alos dos sujetos hablar como si nada, Darius bajaba su nivel de severidad en la voz cuando hablaba con ese tal Eric

— bien tu te lo pierdes, solo te diré que Bianca se molestara de que no seamos los dos igual que siempre —

— nos vemos mañana Eric — dijo Darius — si me disculpas tenemos mucho trabajo... No es así señorita Ferrer? —

— si Señor — Eric me dedico una cabeceada antes de salir, Darius volvió a lo que estaba sin decir más, la verdad era que no habiamos hablado mucho

Podía verlo sentado tan lejos y aún así casi podía jurar que irradiaba autoridad, mandé a imprimir los documentos que había estado redactando toda la mañana y mientras me quedé a un lado de la impresora pude ver sus manos teclear

— se te ofrece algo putita? — preguntó sin levantar la vista del ordenador

— no Amo... Solo que... Ya terminé — me hizo una seña para que me aproximará con los documentos que acababan de salir de la máquina

— ve y verifica que mi secretaria ya no esté, si es así vuelve y cierra la puerta — sali de su oficina en dirección a la entrada, ya no estaba la secretaria en su lugar por lo que al volver pude sentir la humedad entre mis piernas, mi coño comenzó a despertar deseando un poco de ese trato tan peculiar del viernes

Al entrar a la oficina cerré con cerrojo detrás de mi

— desnúdate y acércate — ordeno aún leyendo, quite mi saco y lo deje sobre el sofá a mi izquierda, seguí con mi blusa y falda, quedando solo en ropa interior

Quite mi sostén dejando mis pechos al aire lo que causó que mis pezones se endureciera hasta casi doler, mis bragas cayeron al suelo cuando las deslice, no me atreví a levantarlas

Darius hizo su silla hacia atrás indicándome pararme entre él y el escritorio

— quita mi cinturón — mis manos temblaban un poco, aún así logré quitar el cinturón de piel de las presillas de su pantalón

Me tendió la mano y se lo entregue, en cuanto lo hice con su dedo índice de la mano libre apuntando hacia abajo hizo círculos indicándo darme la vuelta

Quedé viendo al escritorio donde estaban las hojas que le acababa de dar, algunas partes estaban marcadas con tinta roja encerrando lo que al parecer era un error ortográfico

— verás... Detesto las equivocaciones y esa es tu primer regla, nada de errores —

— lo lamento Amo —

— vaya que lo harás, las reglas en este momento son las siguientes... contarás cuántos errores encontré en los documentos en voz alta, cada que pronuncies un número recibirás un azote con el cinturón, a su vez me dirás que error tuviste y lo corregiras con la pluma roja, en cuanto lo corrijas me dirás que es lo que modificaste y recibirás un segundo azote, así no lo olvidarás — me dió la pluma — lo has entendido? —

No quería que me golpeara, al menos esa parte temerosa me decía que no, que me alejara pero mi lado atrevido, ese lado que me había hecho disfrutar el viernes de la forma tan ruda de follarme me decía que obedeciera, que no me dañaría... No mucho o nada que no pudiese tolerar

Un fuerte golpe con el cinturón que llegó primero que el ruido a mis oídos me saco de mi pensamiento, sentí el escozor de mi piel justo donde el cinturón había golpeado

— pregunté si lo entendiste —

— si Amo — respondí con un jadeo, ese único golpe había causado que entre mis piernas comenzará un deseo de ser folladas, de que volviese a ocurrir

— tendremos una palabra de seguridad, sabes lo que es eso? — frotaba mis nalgas muy lentamente, disfrutaba del roce de su mano en mi piel

— no Amo — respondí mordiendo mi labio cuando sus dedos recorrieron mis pliegues y llegaron a mi clitoris

— está la usarás solo si en verdad el dolor es insoportable, si no resistes más la dirás y yo me detendré, entendido? —

— si Amo —

— que palabra será? Debe ser fácil de recordar — advirtió al momento en el que un par de dedos entraron en mi coño sin dificultad alguna, comenzó a follarme con estos, mi respiración se agito y mi boca se abrió jadeando por más — soy muy impaciente, dime la palabra ahora! —

— Arena — era la primera que me llegó a la cabeza, no sabía siquiera el por qué o si estaba bien esa

— perfecto, recuerdala entonces — advirtió sacando sus dedos de dentro de mi

— no por favor — suplique en cuanto sentí ese vacío en mi interior, podía sentir mis paredes contraerse anhelando más su toque, cualquier tipo con tal de sentir un poco de alivio

— comienza —

— uno... — sentí el golpe en mis nalgas, fue fuerte y ardió, respire con fuerza y dejé salir el aire de forma escandalosa — la fecha Amo, omití la mayúscula — en cuanto tome la pluma y corregí la M en el mes sentí el segundo azote

— olvidarás que debes utilizar mayúsculas? — preguntó Darius entrando nuevamente en mi con dos dedos, esa sensación de alivio al sentirme llena nuevamente me hizo jadear

— no Amo — en cuanto respondí saco sus dedos

— continua... —

— dos... — un nuevo azote cayó en mi piel lo cual me hizo jadear aún más — me faltó una letra en la palabra "DECLARCIÓN" — en cuanto tache la palabra y la escribí encima de la incorrecta agregando la A faltante sentí el cuarto azote en mi piel

— sabes escribir puta? O solo sirves como un coño húmedo para tu Amo — todo esto fue dicho una vez que entro en mi nuevamente con sus dedos haciéndome jadear, sentía como entraba y salía de mi interior, provocándome en cada caricia, en cada movimiento bien calculado — responde —

— se escribir Amo, pero... —

— pero? — me interrumpió, me quedé callada pensando que había sido un error decirlo — que ibas a decir? Pero... que? —

— pero también sirvo como un coño húmedo para usted Amo — era la frase más denigrante que había dicho de mi en toda mi vida, pero a decir verdad me había calentado el solo pronunciar aquello, aún así no sabía si me reprenderia por lo dicho

Podía jurar que su respiración se aceleró un poco y por el ruido que hizo estaba sonriendo quizá divertido

— sigamos — menciono dejándome nuevamente vacía y con ganas de más

— tres... — un quinto golpe cayó en mis nalgas que seguramente comenzaban a tornarse rojas o al menos eso me parecía debido a la fuerza y al ardor que estaba ya constante en mi piel, no sabía cuántos errores había tenido pero esperaba que no fuesen muchos

— vamos, no quiero pausas — menciono Darius con voz irritada dándome un sexto golpe que no estaba previsto lo que me hizo dar un respingo y gritar ante el impacto pues fue más fuerte que los otros

— un acento en señoría — la pluma roja marco el acento al momento en el que un nuevo golpe está vez más intenso que el anterior golpeó mi trasero, el dolor y ardor fue aumentando después del impacto, moví mis pies en un inútil intento de mitigar el dolor un poco

Fui mencionando los errores, uno tras otro los golpes fueron impactando mi piel, cada uno más intenso que el anterior corrigiendo cada uno y tratando de recordarlos para no volverlos a cometer

No supe en qué momento entre el error ocho y el error quince mis lágrimas comenzaron a brotar, dolía al nivel en el que hasta el roce de su mano era ya molesto

El impacto número treinta y cinco había caído sobre mi piel, esos cinco extras debido a mi tardanza me habían hecho llorar, podía ver las lágrimas caer en las hojas

En algún punto estuve a punto de mencionar la palabra de seguridad pero Darius me demostraba que a pesar del dolor mi coño estaba a rebozar de fluidos deseoso de ser follado

— eres una puta que disfruta ser azotada verdad?... Tu coño me dice que lo disfrutas... te gusta ser azotada cierto?... Tu coño dice otra cosa muy diferente a tus lágrimas... las putas como tú les gusta ser azotadas y folladas... —

Recorrí las hojas una tras otra buscando algún otro error pero al parecer el dieciocho era el ultimo

— no tengo más errores Amo —

— sabes por qué lo hice? — preguntó al mismo tiempo que su mano se deslizaba sobre mi piel irritada dándome un masaje que dolía pero mitigaba a su vez un poco el ardor

— por que redacte mal el documento Amo —

— si y por qué por culpa de errores como esos puedes perder un caso que ya tendrías ganado, así recordarás que debes evitar hasta el más mínimo error —

— si Amo, gracias por enseñarme a ser mejor —

No podía ver su cara o que era lo que hacía, no planeaba moverme de su escritorio hasta que el lo ordenará

— levántate y date la vuelta —

Me erguí y me di la vuelta, se fijó en mis lágrimas que rodaban en mis mejillas, tomo una que estaba a nada de caer con uno de sus dedos y se la llevó a la boca

— eres una mujer hermosa y una muy buena abogada, solo debemos pulirte y serás la joya de la corona... Cualquiera peleará por tenerte en su despacho —

— gracias Amo —

— sientes? — tomo mi mano y la llevo a su entrepierna, pude sentir como sus boxers y el pantalón contenían su polla totalmente dura

— si Amo — deseaba ser follada, sentir un poco de alivio, un poco de placer después de la tunda que me había dado

Me tomo del cuello y me atrajo hacia el, sus labios impactaron con los míos, su lengua se abrió paso entre mis labios

Me levanto y me sentó en su escritorio, sentí como mi trasero tocó la madera fría y sentí un poco de alivio por la temperatura pero dolor al estar tan sensible también se hizo presente

Jugaba con mis pechos, mis pezones eran tratados con rudeza por sus dedos mientras mis manos se ocupaban de quitar su camisa botón a botón, deseaba verlo desnudo pues la última vez lo único que había hecho era quitarse el pantalón

Al abrir la camisa pude sentir su piel, su cuerpo musculoso y lo que más me asombro era el gran tatuaje en su pecho del lado izquierdo tenía lo que parecía una brújula y una rosa de los vientos

Se alejo un poco de mi para quitar su camisa en su totalidad, sus hombros y brazos también tenían tatuajes, pude ver unas palabras en latín algunas runas o símbolos y otros que no logré distinguir del todo por qué se aproximo a mi otra vez después de abrir su pantalón

Me hizo rodearle la cintura con las piernas, podía sentir su polla bajo el boxer, esa tela delgada era lo único que impedía que nuestra piel se tocará, aún así sentía el calor irradiar de el

— voy a follarte putita — me advirtió a pesar de que era algo obvio a mí parecer, aún así me humedeci más ante tal advertencia, volvió a besarme

Sin apartarse de mis labios se bajó el boxer y de una embestida perfecta me penetro, sentí su verga hasta el fondo, mi gemidos fueron grandes al igual que mis jadeos, mi cabeza la lleve hacia atrás disfrutando de la sensación de estar completamente llena con su polla

Me atraía hacia el en cada estocada, mi coño repleto de mis fluidos le permitía el acceso fácil a su verga, mi coño la devoraba con gusto deseoso de más

— Amo... — gemi en su oído escondiendo mi rostro en su cuello

— no te corras — advirtió sin frenar su ritmo violento, estaba sintiendo el orgasmo formarse en mi interior, estaba deseosa de poder llegar a el climax, sentir esa sensación de liberación con la ola de placer en mi interior sería un buen consuelo

Sus embestidas cada vez eran más fuertes, más violentas

— se han venido alguna vez en tu boca? — preguntó a lo que negué con la cabeza apretando mis labios tratando de mitigar mis gemidos que comenzaban a ser bastante escandalosos

— responde bien putita... Rápido! — ordenó apretando un poco los dientes algo tenso

— no señor — al abrir mi boca mis jadeos fueron intensos, fuertes y sin freno alguno ante semejante forma de ser follada

— de rodillas — ordenó saliendo violentamente de mi coño que quedó vacío, estaba ansiosa por correrme y seguramente hubiese hecho cualquier cosa que me ordenará en ese momento por saciar mi deseo

Baje del escritorio y me arrodille frente a el, ambos estábamos desnudos y bastante acalorados

Vi su mano masturbando su verga que estaba repleta de mi, lo hacía rápido imitando la velocidad con la que me estaba follando, con su mano libre me levanto el rostro para hacerme mirarlo

— abre tu boca putita — jadeaba y gruñía las palabras, su respiración era agitada pero su velocidad no disminuía

Hice lo que me ordenó, la abrí al mismo tiempo que lami mis labios sin dejar de mirarlo

Aproximo su polla a mi boca, de pronto su velocidad disminuyó y freno su respiración al mismo tiempo que un gruñido salió de sus garganta

Su semen caliente golpeo de pronto mi lengua y el fondo de mi garganta, era algo nuevo para mi pero no me importo en lo absoluto la sensación de ese líquido blanquecino y caliente, lo bebi como si la vida se me fuese en ello

Deseaba tenerlo, tener todo de él y poder llegar a mi orgasmo al igual que el, cuando lo último cayó en mi lengua lo tome sin falta deseando recibir la siguiente orden

La punta de su verga tenía una gota perlada, el único rastro de lo que había bebido de el, la limpio en mis labios dejándome aun más el sabor de el en mi boca

— arriba — ordeno aún un poco agitado y recuperando el aliento — te gustó? —

— si Amo — no mentía, había Sido muy interesante esa nueva experiencia

— bien — dijo besando mis labios — entonces vístete —

su orden me extraño, pensé que bromeaba hasta que se alejo de mi y fue por su camisa que había quedado algo apartada de nosotros

— espero así recuerdes que no debes tener errores putita — sonreía divertido seguramente de ver mi rostro lleno de frustración y deseo — si te comportas y eres una putita obediente quizá mañana te pueda follar otra vez y puedas correrte —

Me vesti aún extrañada, lo hice lento quizá pensando que en cualquier momento me iba a interrumpir para terminar con lo que había dejado inconcluso

Coloque mi saco y me di cuenta que en verdad me había dejado a medias, estaba irritada y desesperada por ese alivio que nunca llegó

— ya te puedes ir, nos vemos mañana — dijo sentado en su silla mientras me veía con un rostro burlón

Tome mis cosas molesta, iba en dirección a la puerta cuando me llamo

— putita —

— si? — dije sin mirarlo, deseaba llegar a casa y terminar lo que el había dejado inconcluso

— así es como me debes responder? —

— no Amo... lo siento —

— esta vez lo dejaré pasar, así que mejor empecemos de nuevo te parece? — preguntó — putita —

— si Amo? — estaba enojada

— espero entiendas que tienes prohibido tocarte de cualquier forma que provoque un orgasmo en ti —

— pero... — levanto una ceja y fingió no escuchar esa palabra

— perdón? — me miró molesto — van dos... La tercera no seré tan condescendiente — advirtió

— Amo yo... —

— no tienes permiso de correrte y sabré si lo haces — advirtió, se puso de pie y fue a abrirme la puerta — nos vemos mañana

— hasta mañana Amo — no quería llorar pero las lágrimas salieron sin poder frenarlas

— se obediente y quizá mañana tengas tu recompensa... — advirtió deteniéndome antes de salir — y te aseguro será el mejor orgasmo que has tenido... Hasta ahora —

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