33. D. & L. Un vistazo al pasado

 

Era viernes, estaba por terminar la carrera de Derecho, mis exámenes finales eran lo más complicado del fin del semestre, había salido de mi penúltimo examen y tenía clase de procesal Penal con el Profesor Rinaldi, era el hombre más inteligente, guapo y cachondo que había visto y a decir verdad ya había tenido dos o tres sueños bastante calientes en los que terminamos follando

— Bien clase como ya lo había mencionado, se hará un examen práctico y por el día de hoy solo analizaré a cinco de ustedes, el resto puede retirarse... Los que se quedan son... — esperaba no rendir el examen hoy, quería más tiempo para estudiar — William, Henry, James, Olivia y... —

Estaba a nada de salvarme, todos estabamos deseando que no fuera nuestro nombre el último, si me salvaba podría irme junto con Theo que era mi mejor amiga pues saldríamos de fiesta el fin de semana

— Lorena — lo ví sonreír en cuanto dijo mi nombre — los quiero todos afuera y pasarán en el orden en el que los mencioné — perfecto, ahora aparte de rendirlo lo haría hasta el ultimo

Theo se despidio de mi pues no planeaba quedarse si no le tocaba hacer examen, ví como uno a uno fueron pasando, Olivia que era una de las chicas más inteligentes del salón salió en cuarenta minutos y los chicos salieron en menos pero maldiciendo al profesor, era mi turno, llevaba aquí casi tres horas esperando y tratando de recordar todo lo que había aprendido en el semestre

— adelante señorita Ferrer — menciono abriendo la puerta, camine dentro del salón

Mi examen fueron preguntas sobre un caso y como es que los manejaría, parecían gustarle mis respuestas o al menos no dijo nada negativo

No sabía cuánto tiempo estuve en el examen pero me refutaba cada respuesta con un nuevo argumento, aún así trataba de darle respuesta a todo

— impresionante Señorita Ferrer — dijo cerrando la carpeta que tenía para leer el caso — ha Sido la mejor prueba — me sentí orgullosa de que alguien como el profesor Rinaldi elogiará mi prueba

— gracias profesor — mencione

— ya tiene dónde realizar sus prácticas? — preguntó guardando sus cosas en su maletín, hasta entonces comencé a verlo más detenidamente, era bastante guapo, tendría unos veintiséis máximo veintiocho, cabello castaño oscuro, barba perfectamente recortada, alto, musculoso y no muy delgado pero tampoco gordo

— que le pasa señorita Ferrer? — Pregunto sonriéndome, hasta entonces entendí que seguramente me quedé demasiado tiempo viéndolo — es que acaso no le enseñaron que es de mala educación mirar tanto a la gente — El profesor Rinaldi me intimidaba y a la vez me gustaba bastante, había algo en el que me impedía hablar tranquila y normalmente terminaba tartamudeando

— yo no… solo me… lo lamento —

— y por lo que veo, aparte de ser buena en mi materia, no sabe hablar o si señorita Ferrer? — me observo un rato hasta que aparte la mirada de su rostro y me encogi un poco

— aún no decido en dónde hacer mis prácticas profesor — respondí a su pregunta después de la interrupción

— señorita Ferrer que dice de hacer las prácticas en mi despacho? — menciono el profesor sin siquiera levantar la vista — tome asiento —

— profesor Rinaldi yo… — no sabía que decir, jamás había pensado en realizar prácticas con algún profesor y menos con el

— Llámame Darius — menciono levantando la vista, podía notar como me leía

— yo… yo no… después de todo es mi profesor y… —

— técnicamente ya no lo soy señorita Ferrer — menciono mirando su reloj — así que por que no deja ese nerviosismo y acepta salir de aquí e ir a comer conmigo, así podemos hablar sobre el que trabaje en mi despacho, necesito a alguien como usted y puede liberar sus practicas— mi profesor me estaba invitando a salir de aquí junto con el, estaba nerviosa pero acepte

Salimos del aula, caminamos hasta la sala de maestros, ya estaba casi toda la universidad vacia por lo que después de tomar sus cosas y checar su salida me guio hasta su auto, abrió la puerta del copiloto y me ayudo a subir

— cuál es su plan después de la graduación? — pregunto tomando la avenida

— Quiero buscar un buen lugar donde trabajar profesor, y usted? tiene mucho trabajando en esta universidad — respondí mirando la zona donde me había traído, era un restaurante bastante bonito

— le ordeno deje de hablarme de usted, vuelvo a repetir ya no soy su profesor, llámame Darius, lo has entendido? — su tono de voz fue bastante severo pero sin ser grosero

— si... Darius —

— Buena chica — susurro antes de bajar para ir a mi lado y abrir la puerta, por que es que algo tan simple como esas dos palabras habian provocado en mi una sensacion de calor

La comida del lugar estuvo bastante rápido, nos entregaron lo que pedimos y comenzamos a comer, comenzo a preguntarme sobre datos escolares para mis practicas, nos volvimos a quedar callados hasta que Darius rompió el silencio nuevamente

— así que señorita Ferrer... tienes novio? —

— no prof... Darius, mi último novio fue hace un año y no he vuelto a salir con nadie — estábamos por terminar de comer así que comenzó una plática muy extraña sobre mi

— bueno pero seguro has salido con alguien aunque sea en algo casual no? — Vi su cara de asombro al verme negar con la cabeza

— voy bastante bien en mis estudios y un novio en este momento me haria perder bastante mi objetivo, entonces por el momento estoy bien, además debería ya de estar pensando en mis prácticas y dónde hacerlas después de que me atrasé un semestre... por cierto... que edad tiene profesor? —

— la edad es solo un número Lorena, pero si te interesa tanto saber, tengo veintisiete y por cierto si te la vives pensando en dónde deberías estar y no en dónde estás ahora no disfrutaras muchas cosas de tu vida —

— bueno y por qué de entre todas... Me invitó a hacer las prácticas en su despacho a mi? —

— por qué me gusto tu prueba y por otros motivos, me gustaría salir contigo, conocerte mejor—

— y si yo no quiero salir con usted? — pregunté mirándolo, me sonrió divertido como si me perdiera de un buen chiste

— te haría reconciderarlo — menciono acomodándose en el asiento después de sacar su billetera, saco el dinero sin pedir la cuenta y lo dejo sobre la mesa — nos vamos? —

Salimos del restaurante, volvimos a su auto en el cual nuevamente me abrió la puerta para poder subir, camino frente al auto con una elegancia que jamás había visto, me hacía ponerme nerviosa y su sinceridad al decir que quería salir conmigo era extraña

— muy bien señorita Ferrer, que dices si te llevo a mi despacho, para que lo conozcas y sepas cómo llegar el lunes — Asentí mientras el arrancaba aunque aún no había aceptado, sería muy bueno el hacer las prácticas con alguien que sabía tanto, era un hombre muy listo, aunque algo egocéntrico en cuanto a su trabajo

— gusta pasar? — preguntó, al asentir bajo del auto para abrir mi puerta, abrió el despacho y pude ver a su secretaria en la computadora

— buenos días señor Rinaldi — le saludo — el señor Bardem tuvo que salir, dejo dicho que ya no regresaría —

— muy bien, ya puedes irte — la mujer seguramente solo lo estaba esperando por qué ya tenía todo listo para solo tomarlo y salir de aquí

Darius me llevo hasta su oficina y me hizo pasar, en mi cabeza comenzó a pasar una escena muy caliente sobre este hombre que a decir verdad me hizo enrojecer un poco

— tome asiento — me indico el sofá cerca de su escritorio mientras el se acercaba a una pequeña repisa donde tenía un par de botellas, sirvió dos y volvió a sentarse conmigo

— gracias — susurré tomando un trago de lo que fuese que me dió y aclarando mi garganta un poco debido a lo fuerte que estaba el alcohol

— que puedo hacer para convencerte de que trabajes aquí conmigo Lorena — era raro que no me llamara "señorita Ferrer" — tengo muchas formas de convencimiento, unas menos apropiadas que otras —

— a si? Cuáles? — no sabía por qué le contestaba de esa forma pues siempre era muy respetuosa con mis profesores

— confías en mí? — preguntó, al momento de asentir fue como si hubiese liberado a una fiera, lo primero que hizo fue besarme al mismo tiempo que quito la bebida de mi mano

— profesor... — un par de veces en mi cabeza había fantaseado con acostarme con algún profesor pero jamás creí que sucedería y menos con el hombre que tenía frente a mi

— shh... no digas nada — susurro, me puso de pie frente a el — quiero que lentamente quites tu blusa — lo hice mirándolo fijamente — buena chica... ahora tu pantalón, quiero que te quedes en ropa interior — me dejó casi desnuda en un abrir y cerrar de ojos, no sabía bien lo que hacía, pero lo único en lo que podía pensar era en que estaba a punto de follar con Darius Rinaldi — de rodillas — me ordenó, no sabía que era lo que sucedía pero me hacía hacer lo que el queria y a decir verdad me gustaba que controlará la situación

— Darius... yo... — me quedé callada cuando saco su verga erecta del pantalón, era bastante grande, la más grande que había visto en mi vida, siempre que no contamos el porno

— abre tu boca y chúpamela — hice lo que me ordenó, comencé a devorar toda su verga, dejándola en el fondo de mi garganta y volviendo a sacarla cuando necesite aire

No tardó mucho en tomar mi cabeza y llevar el el ritmo, embestia mi boca y sentía su polla tocar el fondo de mi garganta

— buena chica — susurro cuando mis labios y boca fueron a chupar sus bolas, me gustaba que estaba rasurado casi al raz por lo que tenía completo acceso a el a pesar de que me estorbara en parte su pantalón

Me hizo ponerme de pie y me llevo a su escritorio, quede mirando al escritorio y el se colocó detrás de mi

— confías en mí? — volvio a preguntar, estaba exitada y caliente después de que el profesor que tanto me había gustado durante todo el semestre se follara mi boca

— si... —

su voz cerca de mi oído me hizo estremecerme

— si que? — preguntó dándome una nalgada, no sabía a qué se refería, solo de pronto sentí su mano cerca de mi cuello para después tomarlo— cuando te folle me dirás Señor... entendido? —

— si... — volví a recibir una nalgada está vez más fuerte

— que fue lo que dije? — pregunto con voz irritada

— si... Señor — respondí de pronto

— buena chica —

Sentí como su mano izquierda rodeo la parte trasera de mi cuello y me empujó al frente para Inclinarme sobre su escritorio mientras su mano derecha se encargaba de bajar mi ropa interior

— quieres que te folle? —

Su pregunta me extraño, nadie nunca me la había hecho y menos cuando ya estaba desnuda frente a el

— si... Señor — a pesar de la pausa no olvide el agregar el señor, estaba tan jodidamente caliente que en este momento podría decirle que si a todo

Era muy hábil en lo que hacía, utilizo uno de sus pies para separarme las piernas, podía sentir el roce de su verga entre mis nalgas aún así no fue impaciente

Pude sentir como sus dedos recorrían mis pliegues totalmente llenos de mis fluidos, dos se aventuraron en mi interior

— estás tan mojada y caliente, como una puta... — saco sus dedos y pude escuchar como los chupo — mi puta —

Volvieron a entrar en mi, arranco gemidos de mi boca, estaba siendo follada por un par de dedos que sabían perfectamente como tocarme, estuve a punto de tener mi orgasmo cuando de pronto los quito

— no por favor — suplique tratando de levantarme pero su mano fue colocada en mi espalda

— quieta, no he dicho que te puedes enderezar o si? — pregunto frotando su mano en mi trasero

— no señor —

— entonces que es lo que quieres? — pregunto cuando el primer azote con su mano llegó

— que no pare señor — recibí un par de azotes más

— quieres te azote hasta dejarte el culo rojo? — pregunto con una lluvia de azotes e mis nalgas — si no tendrás que ser más específica Lorena —

— quiero que me hagas suya señor—

— creo que ya eres mía, pero pidemelo claro o te dejare así caliente y bastante frustrada —

— quiero que me folle señor — jamás había sido tan clara y gráfica al pedirlo pero no quería quedarme a medias

La mano que me azotaba la sentí cerca mis nalgas, fue con la que se ayudó a posicionar su polla justo en mi entrada, de una fuerte estocada toda su verga entro hasta lo más profundo de mi coño

Gemi, gemi como nunca antes lo había hecho, jamás me habían cogido de esa forma, sentía las fuertes embestidas y el choque de su pelvis contra mi piel, sus fuertes nalgadas en mi trasero

— gime, gime y muéstrame lo que te gusta ser folladas como una puta... Mi puta — ordenó sin detenerse en ningún momento

Sabía que quizá debía ofenderme el que alguien me llamase de esa forma, siempre te acostumbran a qué deben tratarte como una "princesa" pero creo que eso nunca había Sido para mí

De ser tratada como princesa con un imbécil que no sabe follar y el único placer que busca es el suyo a ser tratada como una puta con el mejor sexo de mi vida con este hombre que sabía perfectamente como tocarme

Creo que me quedo con la segunda opción pensé en mis adentros, preferible ser llamada por Darius Puta si me iba a follar de esta forma

— estás a nada de venirte puta —

No sabía cómo podía darse cuenta pero no decía mentiras

— podría detenerme en este momento y dejarte frustrada mi caliente puta —

— no señor por favor — en cuanto pronuncie estás palabras sus embestidas se intensificaron

— así... — tenía apretados los dientes — así puta suplica por tu orgasmo —

— por favor señor... folleme... — mi orgasmo estaba a un par de embestidas de inundarme — permítame corrermmmmm.... No me permitió terminar pues sus embestidas fueron rápidas, aferró mis caderas atrayendome más a él

— correte y gime puta, correte en mi verga —

El orgasmo fue abrazador, embriagador, el mejor orgasmo de mi vida, sentí como su semen golpeó el fondo de mi coño, me embestia aún más lento pero con fuerza quizá asegurándose sacar hasta la última gota de semen de su verga dentro de mi

Se apartó sin decir una sola palabra y por lo que escuche comenzó a vestirse, hice el intento de ponerme de pie pero por fin hablo

— acaso ordene que te movieras? — me quedé quieta

— no señor — volví a ponerme en la misma posición en la que me había dejado

— vas a venir aquí de lunes a viernes, trabajarás para mí... Se que son prácticas pero planeo pagarte, entendido? —

— si señor —

— te tengo una pregunta más... deseas que esto vuelva a ocurrir? —

— si señor —

— en ese caso deberás ser entrenada, quiero que aprendas cómo complacerme sin siquiera recibir una orden de mi parte —

— si señor —

— y ya no me llamaras señor — rodeo la mesa pues ya estaba al frente mío, se colocó detrás de mi, tiro de mi cabello y me enderezó para quedar pegada a su cuerpo — desde hoy soy tu Amo mi pequeña puta —

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