Nell estaba en la cocina preparando el desayuno, a pesar de la hora que era, le ordene hacer algo ligero debido a que en la noche iríamos a casa de Darius para pasar las fiestas, habíamos acordado dejar a nuestras chicas calientes
No había invitado a Elizabeth y su zorra después del problema que tuvieron ella y Lorena, algunos de nuestros otros amigos habían dicho que harían algo en casa o con sus familiares, hasta donde sabía iríamos Nell y yo, Darius y Lorena pues era su casa, Dominic y Carlo; estos no sabía si llevarían pareja o irían solos y unos amigos de Darius y su mujer que estaban este estilo de vida
Ellas no sabían lo que teníamos planeado, Nell por ejemplo solo sabía que iríamos a casa de su amiga
Baje al comedor, llevaba aún mi ropa de dormir, solo mi pantalón del pijama y sin nada de la cintura para arriba
— zorra — le llamé — sirveme — salió de la cocina apresurada con mi plato en la mano
— mi Amo desea que su zorra le acompañe en la mesa? — preguntó esperando a un lado mio
— trae tu plato zorra, quiero probar tu nuevo juguete de navidad — consistía en una máquina que se encargaba de azotarla con una pala plástica rigida
Aparte la silla de dónde la pondría, acerque la máquina
— inclinate zorra — se inclino sobre la mesa, tenía aún las marcas en las nalgas de su castigo de ayer — lindas marcas zorra —
— gracias Amo, por castigar a su zorra y enseñarle que no debe correrse sin permiso — había recibido veinte azotes con el cinturón después de correrse sin mi permiso
Encendí la máquina que comenzó a azotarla, ya estaba roja del trasero y un par de golpes fueron suficientes para volver a dolerle, le coloque un plug antes de volverme a sentar
— ahí estarás hasta que nos vayamos a la cena zorra —
— si Amo —
— come — comíamos escuchando solo su piel siendo azotada, de seguro quedarían muy rojas
Cuando termine iba a recoger mi plato pero la detuve, no se movería de ahí en un buen rato por lo que tome su plato y el mío y los lleve a la cocina
Una vez que los lave abrí el congelador y tome un par de hielos, uno bastante grande y otros más pequeños, los metí en un plato de cristal hondo por si comenzaban a derretirse y volví con Nell
— cómo va ese lindo y rojo trasero? —
— Amo, por favor quiero que me folle, quiero que me tome —
Tome el hielo más grande y me acerque a su rostro
— abre la boca — al hacerlo lleve el hielo a esta — sujetalo con los dientes y no quiero que lo sueltes hasta que se derrita en su totalidad —
Volví a dónde la máquina seguía golpeando su trasero y la detuve para que no fuese a golpearme
— que húmedo y caliente está este coño zorra... Te gusta que te azote tu nuevo regalo cierto? — solo afirmó con un ruido pues no podía pronunciar mucho con el hielo en la boca
Tome el primer hielo y lo metí en su coño húmedo, la oí jadear mientras uno a uno le metí tres hielos
— te gusta zorra, sentir lo frío en tu coño caliente? — asintió mientras bajaba mi pantalón y comencé a frotarme en su trasero, sin llegar a follarla
Quería dejarla caliente, con ganas al igual que a todas las mujeres que irían el día de hoy a casa de Darius, coloque nuevamente la máquina que la azotaba y la encendí
Había subido más la intencidad de la máquina, tanto en velocidad como en fuerza
Me comencé a masturbar, viéndo su rostro con muecas de dolor cada aqur la pala impactaba en su trasero
— nos vamos en dos horas, así que te tendré ahí una hora y luego nos daremos un baño, disfrútalo zorra, iré a hacer unas llamadas —
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