21. D. & L. En la Oficina (Parte 2)

 

— sal Lorena —

Se alejo del hueco dónde estaba, seguramente por la distancia Izan podía ver qué estaba desnudo de la cintura para abajo con la verga erecta y llena de mi saliva

Nunca me había metido con alguien del trabajo, al menos no del mío por qué del trabajo de Darius estaba Eric, su esposa Nell y un par de conocidos más con los que trabajaba

Salí del hueco de mi escritorio bajando la vista, no quería hacer contacto visual con el, no al menos hasta que mi esposo lo ordenará, no es que no quisiera hacer esto, Darius sabía cuáles eran mis límites y nunca los había pasado y a decir verdad esto hizo que mi coño se humedeciera al instante, quería que me follaran aquí estos dos hombres en mi oficina

— que te parece Izan... Te follarias a mi mujer? — preguntó Darius subiendose el pantalón que quedó tensó al contener en su interior la prominente erección, estaba disfrutando de las reacciones de Izan y eran normales, no todos los días te ofrecen cogerte a alguien en tu trabajo

— yo... Quieres que me folle a tu mujer? — preguntó, no se lo esperaba, estaba nervioso y a decir verdad también yo, al menos un poco, aunque deseaba y me gustaba que Darius me compartiera de esa manera

— quiero que te folles a mi mujer, mientras yo solo los observó — Darius me hizo darme la vuelta para quedar frente a frente con Lovatt, se colocó detrás de mi y tomo mis tetas por la parte de abajo levantandolas — dime qué no te gusta lo que ves, ve que par de tetas, redondas y perfectas con unos pezones que deleitan hasta el hombre más exigente —

— vaya que si — afirmo Lovatt, seguía con la miraba baja pero me permiti analizarlo hasta donde la vista me lo permitía, se le veía nervioso, al menos eso mostraba su cuerpo

— y te apuesto lo que quieras que de solo imaginar todo lo que podríamos hacerle tiene el coño tan húmedo que tú verga entra sin ningún tipo de dificultad —

Sentí como me dió vuelta para darle ahora la espalda a Lovatt

— dime qué no imaginas meter tu polla en ese lindo y perfecto culo — me dió un par de nalgadas — veo que no estás del todo convencido o crees que esto es una broma... — menciono riendo, la verdad es que si alguien de la nada llegase y te dijera que si querías follarte a su pareja tampoco lo creerías

Lovatt era un hombre bastante más joven que la mayoría de hombres con los que me habia acostado, era delgado sin mucho músculo y en realidad altamente cotizado por algunas compañeras que muy en lo personal veían en el un número de varios ceros, pues no era el típico hombre que te describirían en cualquier libro o serie pero tenía lo suyo

— por qué no tomas asiento y te muestro de lo que es capaz mi chica — Darius le invito a sentarse en un sillón que estaba detrás de el, aún dudando un poco fue a sentarse, estaba de frente a nosotros mirando la escena — dime, quieres que te hable igual que siempre frente a tu querido amigo Lovatt? Me llamaras igual que siempre? Obedeceras a todo lo que te mandé? —

Sus preguntas me sacaron un poco de balance, jamás me lo había cuestionado, pero seguramente era para no pasarse pues aunque no tenía objeción nunca había aceptado invitar a Lovatt a coger con nosotros

— si Amo — respondí, debía disfrutar de esto y sería igual que siempre, mostrando respeto y adoración por el hombre que tenía frente a mi y dominaba absolutamente todo en mi vida

— en ese caso... De rodillas putita — baje en cuanto lo ordenó — abre mi pantalón y chupame la polla —

Mis manos fueron al pantalón que lo abrieron sin bajarlo del todo, saque su verga que seguía tan erecta y dura como una roca, la metí a mi boca y comencé a chuparla dejando mis manos en la espalda para que el tuviese completo control en cuanto al ritmo

Seguramente Lovatt solo seguía viendo quizá asombrado, yo lo estaría pues todos aquí estaba acostumbrados a ver a la abogada Ferrer como alguien que no se dejaba de nadie y con una autoridad que en este momento estaba fuera de la habitación

— te gusta lo que ves Lovatt — preguntó Darius sin detenerse en follarme la boca — o deseas algo más... Personalizado? Quizá... — salió de mi boca y se puso en cuclillas tirando de mi cabello para atrás — vas a ir en cuatro, lo pondrás cómodo, seguido de eso abrirás su pantalón... Le suplicaras que te deje chuparle la verga y no te detendrás hasta que el se quiera correr ya sea en tus tetas, tu cara o tu boca putita —

Me arrojo con fuerza al suelo haciéndome quedar en cuatro, me dirigí hacia donde estaba Lovatt y me coloque de rodillas entre sus piernas, mis manos primero fueron a su saco que le ayude a quitárselo, afloje el nudo de su corbata y solté un par de botones del cuello de su camisa

Me miraba atónito, quizá pensando que esto no era más que una broma o un sueño, mis manos fueron a su cinturón que abrí sin dificultad para después abrir su pantalón dónde se podía notar tenso ante la erección que guardaban sus calzoncillos

No tenía una verga muy grande, quizá unos doce o a lo mucho catorce centímetros de la base a la punta, pero su poco tamaño era compensado con el grosor que era bastante

— Amo Lovatt me encantaría poder chupar su polla, si me permitiera hacerlo hasta que se venga en mi sería un placer para esta puta que quiere que le folle la boca —

— hazlo Lo... — le detuve en cuanto iba a pronunciar mi nombre con un dedo en los labios

— en este momento soy su puta, la puta que le va a chupar la polla, la puta a la que se va a follar hasta que esté complacido — esperaba que entendiera como debía hablarme

— entiendo —

— pídeselo claro putita — ordenó Darius quizá un poco exasperado por lo poco que entendía Lovatt de todo este juego

— Amo Lovatt, soy su puta y así es como debe llamarme mientras esté desnuda chupando su polla o mientras me folla — pude ver cómo busco la mirada de mi Amo pero seguramente le había hecho algun gesto afirmativo

— utiliza tu boca... — hizo una pequeña pausa — putita —

Esto era la luz verde que necesitaba, mi boca fue directo a su verga que pude meter perfectamente en mi boca, aunque era gruesa no me impedía llevarla hasta el fondo de mi garganta, a pesar de meterla completa hasta el fondo no se comparaba en lo absoluto con la de Darius que en verdad me era algo difícil llegar a su base

Podía oírlo gemir, contener pequeños gruñidos y gemidos en su garganta, su respiración se agito y su pelvis comenzó a hacer movimientos hacia enfrente para comenzar el a tomar el ritmo

Comenzaba a perder el pudor, el nerviosismo y el miedo pues se estaba relajando, mi Amo seguramente estaba observando desde mi escritorio mientras su puta no desatendia la verga del hombre con el que me compartía

— si quieres Lovatt puedes follarle el coño, mi puta estará deseosa de que metas tu verga en ella — menciono Darius y pude detectar un rastro de orgullo en sus palabras

— detente puta — ordenó Lovatt de pronto, me detuve en cuanto lo mando, lo mire sonriendo un poco, ya estábamos ambos más tranquilos — sube al sillón y levanta tu lindo trasero —

Hice lo que me mandó, subí al sillón y me quedé en cuatro bajando mi torso al recargar mis pechos en el descansa brazos para dejar el culo al aire

— puedo follarle el culo? — preguntó Lovatt pasando su dedo pulgar por mi estrecho agujero

— deja lo mejor para el final por qué te garantizo que no aguantarias mucho — sugirió Darius al hombre — pero follale el coño, métele tu verga y disfruta de sus agujeritos húmedos —

Izan Lovatt no espero un segundo mas y de una estocada rápida y firme me penetro, sujeto con su mano derecha mi hombro para poder tirar de mi cada que me embistiera mientras que con la mano derecha sujeto mi cadera y cada cierto tiempo la movía ya fuese para nalguearme o bien para dirigirla a mi pezón izquierdo del cual tiraba y retorcía a la manor oportunidad

No pude evitar gemir y no es como si planeara hacerlo, gire mi cabeza en busca de mi Amo que pude ver tenía el teléfono en la mano, quizá estaba grabando o bien tomando un par de fotos, me dedico un guiño, Lovatt por otro lado no se había dado cuenta, estaba muy ocupado follandome el coño

— te gusta mi verga puta — preguntó Lovatt, todos los hombres debían remarcar su hombría de esa forma, la verdad era que para mí era algo pequeña pero su grosor la hacia no ser decepcionante y la realidad era que no se movía mal, sabía cómo follarme aunque después de tener a alguien como Darius, Eric entre otros Amos de su calibre este chico dejaba aún mucho que desear

— si Amo Lovatt, su verga me va a hacer correrme — eso sí era verdad, mi orgasmo se acercaba

— permíteme unirme a ustedes — dijo Darius colocándose frente a mi, su polla estaba erecta y justo a la altura de mi rostro — chúpamela putita... —

— Amo... Puede su puta... — iba a preguntarle si me permitía correrme antes de que mi boca fuera tomada por el, pero me hizo callar llevándola dentro en un ritmo lento

— no, no puedes hacerlo —

— tu controlas sus orgasmos? — preguntó Lovatt con un atisbo de asombro, no escuché que mi Amo le respondiera pero seguramente lo hizo afirmando por la pregunta que hizo a continuación — y si se viene sin que le des permiso? Que le harías? — preguntó

Ambos platicaban como si yo no estuviese siendo follada por sus vergas erectas, mi coño suplicaba el tener un orgasmo mientras mi boca pedía a gritos que mi Amo se viniese en ella para poder tomar hasta la última gota de semen

— haz que se venga y lo sabrás — sentenció Darius aumentando el ritmo de sus embestidas en mi boca

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