20. D. & L. En la Oficina (Parte 1)


Seguía en mi oficina afinando unos detalles de casos pendientes antes de terminar el viernes, llevaba una falda y una blusa escotada por orden de mi Amo Darius, el siempre o la mayor parte de los días decidía mis atuendos, que a decir verdad no me molestaba, al contrario me excitaba saber que tenía tanto dominio y control sobre mi; que hasta la ropa que usaría el la elegía, no llevaba nada debajo de la falda más que un plug de silicona, pequeño metido entre mis nalgas invadiendo mi culo y manteniendome caliente toda la tarde

Era casi hora de salir por lo que el despacho comenzaba a vaciarse, recibí un mensaje de texto de mi Amo

"Espero y tuvieras un buen día Putita, ve al baño y quita el Plug de tu lindo culo, espero y lo disfrutaras, así como disfrutaras lo que te espera... Recuerda, todo es para tu placer y si no, tienes tu palabra siempre segura"

Ordeno que me quitará el plug y lo guardara en el bolso, fui al baño, por lo visto era la única en todo aquel piso, por qué al regresar ya no había ningún empleado en su escritorio, volvería a mi oficina a terminar unos últimos pendientes y saldría de aquí, quería llegar a casa, quitarme la ropa, ver a mi esposo y olvidarme durante el fin de semana de todo lo que no fuera servirle a Darius como su esclava sexual

Entre a mi oficina para ver a alguien sentado, era Darius, me quedé dudosa sobre que era lo que planeaba, con el nunca se sabia

— linda oficina Putita — dijo sonriéndome, estaba mirándome tan tranquilo, que diablos hacia Darius aquí?!

— Amo Darius — dije un poco más bajo y agachando la mirada, ¿que hacía mi esposo sentado en mi oficina? después de todo normalmente me avisaba si planeaba venir o me esperaba fuera en el estacionamiento, jamas había entrado, no entendía el por que me estaba dando la espalda, hasta que giro la silla lentamente, tenia su verga fuera del pantalón, estaba semi-erecta y el se masturbaba a un ritmo lento

— deberías poder ver tu cara Putita — sonrió — siéntate — ordenó, camine lentamente a mi silla y me senté, era extraño que Darius se apareciera en mi oficina de esta forma y que en lugar de sentirme preocupada de que existía la posibilidad de que nos atraparan, esta situación me causará intriga y ganas de averiguar que estaba tramando pues sabia que era algo bueno

— Amo yo... —

— cierra la boca y obedece a lo que te diga — estaba sin inmutarse, su ritmo seguía sobre su verga que lograba distraerme sospechando y deseando lo que viniese a continuación

— Amo — me removí en la silla sintiendo mis fluidos en mi coño, estaba caliente y deseaba que hiciera algo mas que solo dejarme viendo como se masturbaba

— creo que no es muy difícil de entender el que cierres la puta boca... O si? — ordenó, trague saliva, no pude evitar sonrojarme y sentir como me calentaba está situación, sabía que era mi Amo y no haría nada malo pero su voz grave y llena de autoridad me hicieron sentir como mi coño se humedeció

Lo vi ponerse de pie, camino hacia donde se encontraba mi lugar

— quitate la ropa de arriba putita — ordenó tirando un poco de mi cabello para poder decírmelo cerca del oído sin bajar la voz — y vas a dejar las manos sobre el escritorio —

Quite mi ropa, primero mi blusa seguido de mi sostén que los tire al suelo sin problema, deje mis manos sobre el escritorio dejando el trasero levantado, escuché como alejo la silla para colocarse detrás de mi

— te ves muy bien putita, pero tú falda me estorba, así que... — sentí sus manos aferrar la parte baja de esta para subirla a la cintura dejándo mis nalgas al descubierto, sus manos y dedos se deslizaban sobre mi piel desnuda — así está mejor —

Sentí sus dedos entrar en mi coño húmedo, entraban, salían, y tocaban mi interior dejando un deseo profundo de que me tomara ya y me cogiera como solo Darius sabía hacerlo, salvaje, sin reparo, con ese toque violento y dominante que me hacía ponerme caliente

— estas tan jodidamente húmeda que mi verga está ansiosa de follarte putita — sentí como acercó la punta de su polla a mi culo y mi coño — quieres que te folle? —

— si Amo, quiero sentir su verga dentro de mi — dije sintiendo como mi cabello se venía hacia mi cara y mi respiración comenzaba a agitarse

— como? — preguntó — como quieres que te folle? —

— quiero que sujete mi cuello con su cinturón... Quiero que me folles con tu verga el coño y me llenes por completo con tu semen... — era extraño pedirlo

— que más quieres que te haga putita — sabía que le exitaba por lo que continué

— quiero que me folles sobre mi escritorio y me hagas sentir como una puta, que juegues con mis tetas, me comas el coño, que me hagas tragarme por completo tu verga y tus bolas hasta que me encuentre tan caliente que me hagas suplicarte por un orgasmo —

Parecía que le había ordenado hacerlo pues en cuanto acabe escuché como quito su cinturón del pantalón para después aferrarlo a mi cuello, esto le permitía tener un perfecto agarre de mi cuello y atraerme a el cuando la primer embestida llegó

Seguía siendo follada por él, mi muy querido, dominante esposo y Amo Darius, sentía como su verga entraba hasta el fondo de mi coño al mismo tiempo que aferraba más el cinturón cerrando un poco el paso de aire

— te gusta putita? — asenti pero no le gusto mi respuesta puesto que tiro del cinturón — habla puta —

— si Amo — logré susurrar por la falta de aire

— te gusta que te folle en la oficina? Quizá algún día lo haga mientras todos estén ahí afuera escuchando te gemir y suplicar... — sentía el orgasmo muy cerca — que dirían al escuchar a la gran abogada Lorena Ferrer gemir al ser follada como una puta cualquiera —

La escena en mi cabeza me hizo una imagen bastante caliente, yo siendo follada al igual que este momento pero un par de personas fisgonas paradas al otro lado de la puerta parando oreja escuchandome gemir y suplicarle a mi Amo mientras me llama puta

— vaya veo que te agrada la idea, te has mojado aún más — menciono Darius saliendo de mi coño, me hizo darme la vuelta y me ayudó a subir para sentarme sobre mi escritorio

Sentí como su verga dura me penetro nuevamente el coño, podía escuchar ese sonido peculiar de su verga entrando en mi, sentí como comenzó a morderme primero el cuello y luego los hombros, sus dedos por otro lado tiraban de mis pezones que comenzaban a doler

— Amo, su puta no cree aguantar mucho — susurré cuando el ritmo de sus embestidas disminuyó considerablemente

— vas a aguantar hasta que yo lo diga, no quiero que te corras —

Sin previo aviso salió de mi, me hizo inclinarme aún más y su rostro arremetió contra mi entrepierna, primero fue delicado, beso mis muslos y lamió con lentitud mis fluidos saboreandolos

— delicioso como siempre — susurro antes de comenzar realmente con una pequeña tortura, era lento pero rudo, sabía que hacer y dónde hacer con esa lengua tan habilidosa, mis gemidos eran bastante sonoros y si había alguien en el piso no me importo, éramos solo el y yo en esto que para mí era como tocar el cielo

Estaba nuevamente a nada de que llegara mi orgasmo cuando se detuvo

— no... — susurré — sigue por favor, Amo no te detengas — parecía que mis palabras habían caído en oídos sordos pues se sentó en mi silla y me hizo

— de rodillas putita — baje lentamente mi cuerpo mientras trataba de controlar mi respiración que estaba algo agitada — ponte bajo el escritorio, así podré ayudarte con tus casos mientras tú me chupas las pelotas y la verga, sabes que no debes parar hasta que yo lo ordene, así me corra en tu boca, no te detengas —

Entre al hueco que tenía mi escritorio y el se aproximo a mi, tenía abierto el pantalón, antes de permitirme llevar mi boca a su verga me quito el cinturón del cuello y lo doblo perfectamente a la mitad para dejarlo a un lado de la silla, aunque no lo tuviera en la mano me sentí "amenazada" por ese pedazo de cuero

— comienza putita — ordenó bajando su pantalón y boxer hasta los tobillos, lleve mi boca a su verga erecta, primero mi lengua jugaba con la punta de esta, hacia círculos en toda la cabeza de su polla, quería tocarme, lograr mi orgasmo que estaba tan cerca

Metí completamente su verga en mi boca, después la lleve un poco hacia arriba para tener acceso a sus bolas que lleve a mi boca, primero una, después la otra y por último ambas mientras mi mano masturbaba su polla

De pronto escuché como alguien tocó la puerta, quien carajos era?! , se suponía que ya nadie estaba en la oficina, no quería detenerme pero tampoco quería que alguien de la oficina me viera en esta situación

— no pares, quiero en todo momento mi verga dentro de tu boca —ordenó por lo bajo antes de decirle a quien fuese que pasará

— oh, buenas tardes, buscaba a la abogada Ferrer — era Izan Lovatt un abogado que conocía y con el cual trabajaba desde hacía ya varios años después de que me consiguiera un puesto en esta firma por un par de favores pedidos por unos amigos de carrera

— ella está un poco ocupada pero dime qué necesitas —

Continué en lo que estaba tratando de no hacer ruido, era extraño estar bajo mi escritorio totalmente desnuda con la verga de mi Amo en la boca mientras el platicaba con Izan Lovatt, el abogado con el que competía por los mejores casos y que en más de una ocasión me había insinuando que quería algo más que una amistad

— y usted es? —

— o si claro, soy el esposo de Lorena, Darius Rinaldi —

— mucho gusto, solo venía para ver si podía apoyarme con un caso —

— Si me permites, también soy abogado —

Por lo que escuché se pusieron a hablar del caso mientras mi boca seguía jugando con la verga de Darius bajo el escritorio, estaba a punto de irse Lovatt lo cual nos permitiría seguir en lo que estabamos

— Izan — Darius le llamo

— si? —

— que te parece mi esposa? — preguntó de pronto Darius

— es una abogada muy capaz y... — escuché a mi Amo dar un aleve risotada

— me refiero a como mujer — que estaba planeando Darius, no lo sabía pero lo sospechaba — te gusta mi esposa? Que le harías si la tuvieras en este momento desnuda frente a ti? —

— señor Rinaldi yo... —

— mi esposa y yo tenemos una relación bastante particular, pero quiero saber que tanto te gusta mi mujer y que le harías en caso de tenerla frente a ti desnuda —

— yo... —

— descuida no te partire la cara con lo que me digas —

— es una mujer muy atractiva, tienes unos pechos firmes y grandes, sus labios carnosos seguramente se verían muy bien en mi polla y de no ser tu mujer intentaría convencerla de follar —

Escuché de pronto la impresora funcionando, no sabía bien que era lo que estaban haciendo

— firma aquí —

Que carajos estaba firmando? Que ocurría entre ellos dos? Mientras yo seguía con la boca ocupada y sintiendo como mis fluidos recorrían mis piernas

— perfecto, este acuerdo me permite tomar represalias legales en caso de que divulges algo de esto a alguien de la oficina o a cualquier otra persona — menciono Darius guardando unos papeles en mi cajón — sal Lorena —

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