— buen día zorra — saludo mi Amo entrando a la cocina, ya estaba yo preparando el desayuno pues había invitado a Darius y Lorena, la verdad era que cada vez nos hacíamos más allegados y eso me gustaba, pasar el tiempo con Lorena y Darius era todo menos repetitivo
— buenos días Amo — le saludé sin detenerme en la cocina pues todo debía salir bien si no quería una reprimenda, ya estaba todo apagado pero daba los últimos detalles.
— huele muy bien, espero y tengas todo listo y rápido por qué Darius acaba de avisar que llega en diez minutos — sentenció acercándose a mi, vi sus manos y observé que traía mi cola de zorra, me la había quitado para lavarla y ya la tenía lista para mi — inspección —
Sabía lo que tenía que hacer, me acerque a la pared más cercana, puse las manos contra ella, separe las piernas dejando libre acceso a todo mi cuerpo, podía sentir como tocaba mi trasero, mis pezones que aunque dolían no lo hacían como hacia una semana, mi coño que estaba húmedo y lleno aún de fluidos de mi Amo después de nuestro fugaz encuentro matutino dónde me había dejado sin oportunidad de correrme, cada vez esos espacios eran más prolongados, me frustraba pero me mantenían obediente pues haría cualquier cosa por un orgasmo y el lo sabía
— tu coñito lleno de mi semen está aún listo para una follada... Quiero a Darius follandote hoy zorra — admitió aún con sus dedos dentro de el, sonrió cuando sintió las paredes contraerse — eres una puta, debería venderte más seguido, ganaría mucho dinero con ese coño y tu boca —
— Amo... — tenía una duda y quería ver si me permitía preguntar
— si? — preguntó sin siquiera verme mientras hundía el plug en mi coño para lubricarlo
— puede su zorra preguntar algo Amo? — siquiera dijo si, solo asintió mientras me follaba el coño con la pequeña pieza de metal haciéndola entrar y salir — Amo usted ya conocía al Amo Carlo y al Amo Dominic antes de venderme a ellos —
— pensé que nunca lo preguntarás — menciono dándome vuelta, prestando más atención en mi rostro, me mordía el labio y se escuchaban casi imperceptibles gemidos salir del fondo de mi garganta — quieres saber si te vendí a un completo extraño para que se follara tu coño? —
— si Amo — afirme antes de que volviera a girarme para quedar de espaldas a el
— de quién eres? — preguntó sujetando mi cuello con fuerza impidiendo el paso de aire con facilidad
— suya Amo —
— a quien le perteneces? — su mano libre fue a mis pezones que comenzó a molestarlos, a pesar de que no era tan rudo como habitualmente era, estaban muy sensibles — a quien le pertenece tu coño? Tus tetas? Tu boquita húmeda?
— a usted Amo, el cuerpo de su zorra solo le pertenece a usted —
— y que puedo hacer con el cuerpo de mi zorra? — me soltó el cuello y me inclinó más para después sacar el plug de mi coño y deslizarlo hasta mi entrada más estrecha
— lo que mi Amo deseé, su zorra es solo una boca humeda, un par de tetas y dos agujeros calientes para que mi Amo disfrute de ellos — sentí como el plug comenzaba a forzar su entrada en mi culo
— solo yo puedo disfrutar de ellos? —
— mi Amo y los demás con quién comparta a su zorra — afirme sintiendo el plug en el fondo de mis entrañas
— esa es mi zorra, eres también mi puta y si te quiero vender con todos mis amigos? Tu que harías? — sentí como movía en círculos dentro de mi el plug
— abrir las piernas y recibir cada cogida con la satisfacción de hacer a mi Amo feliz —
— bien dicho zorra — soltó el plug para despues darme un beso en la boca que se hacía más intenso a cada segundo, su lengua invadía mi boca y su mano aferraba mi cuello teniendome contra la pared, me siguió besando mientras que con sus manos me fue llevando al suelo hasta ponerme de rodillas — chúpamela zorrita —
Mis manos apartaron su ropa sacando su verga dura del interior de su boxer, si algo me hacia amarlo con locura era que su polla parecía siempre estar dura y lista para follarme
— respondiendo a tu pregunta digamos que conocía a Carlo, es un compañero del trabajo con el que me puse de acuerdo para que viera tu show en el estacionamiento y Dominic es su hermano, el no estaba en los planes pero después de todo salio de maravilla —
Fuimos interrumpidos por seguramente Darius y Lorena que tocaban el timbre, me iba a poner de pie para ir a recibirlos cuando Eric me volvió a decir que me quedara dónde estaba
— está abierto, ellos pueden pasar sin problema, quiero que termines esto antes — mi boca y mi lengua chupaban y lamian la verga de mi Amo, yo estaba tan pegada a la pared que a decir verdad el que llevaba el ritmo era mi Amo pues no podía hacerme hacia atrás
— buenos días Amo Eric — saludo Lorena, solo la escuché pues no podía ver otra cosa que la pelvis de mi Amo
Escuché que entró Darius llamando a Lorena como acostumbraba en presencia de nosotros
— espero y mi puta saludara como es... Vaya pero si es la putita de Nell, que buen recibimiento debo admitir — se escuchó que movió un banco de la encimera seguramente para observar desde primera fila
— buen día Darius, solo dame un momento y enseguida mi zorra los atiende —
— si me va a atender de la misma forma que a ti, esperaré sin problema —
— oíste zorra? Terminando conmigo abrirás tu boquita para que te la folle Darius — asentir aún con su verga en el fondo de mi garganta — espero no te importe que tú puta sea la que sirva la comida —
— para nada — menciono con voz baja y al momento siguiente dió un grito como si Lorena no estuviese aquí — puta, sirve la comida y lleva todo a la mesa —
Mi Amo siguió embistiendo mi boca, follandola sin oportunidad de nada sentí su semen caliente golpear al fondo, se quedó con la verga dentro de mi boca, las arcadas provocadas solo lo hacían ir más al fondo, se alejo de mi y comenzó a limpiar la saliva de su polla con una toalla de papel
— toda tuya Darius — sin más salió de la cocina mientras era Darius quien se acercaba a mi, lo ví que estaba abriéndose el pantalón, podía notarse su prominente erección, no podía decir que me desagradaba, me gustaba ser usada, ser follada, ser tratada como una puta y mi Amo lo sabía, todos aquí lo sabíamos, nadie hacía nada que no quisiera
— muy bien zorra... Dime, te gustó el otro día las descargas? — asenti pues era la verdad a pesar de estar renuente las había disfrutado y quería que mi Amo comprara una máquina igual a la que tenía Darius — te das cuenta que antes de decir que no... Debes probarlo? —
— si Amo Darius —
— te propongo algo... Recuerdas el día que te Vi en esta misma cocina beber agua de una botella —
— si Amo Darius — respondí sospechando que era lo que vendría a continuación
— recuerdas lo que te dije? — no hacía falta que hiciera memoria, pues las palabras estaban guardadas en mi mente desde entonces
"Si fueses mi puta, solo beberias de mi verga "
Asentí nuevamente, sabía que propondría y no sabía que responder al respecto
— quiero que lo intentes, no detendré tu cabeza, si te quieres alejar no serás castigada o si es un rotundo no, que dices de solo una lluvia dorada, sobre tu cuerpo... — me hablaba no como Amo si no solo como Darius, invitandome a probar algo nuevo, después de un rato de pensarlo
— está bien Amo, lo intentaré antes de decir que no — respondí al final
— que de todo es lo que intentaras? — pregunto sonriéndome quizá con orgullo
— quiero que lo haga en mi boca y si me alejo solo sea lluvia dorada, no me desagrada el que me orine, pero lo que me preocupa es el sabor... Amo —
— bien, entonces abre tu boquita putita... Quizá si es que te gusta, seas mi nuevo baño portátil zorra —
Abrí la boca y no sabía bien si abrir o cerrar los ojos, no sabía muy bien que hacer, me preocupaba el sabor, pero debía intentar, quizá era algo que me gustaba y no me estaban obligando a nada
Pude sentir el líquido caliente y amarillo entrar a mi boca, fue despacio, permitiendome juntar muy poco en mi boca y tragarlo, el sabor era salado, más que asqueroso era raro, nada que hubiese probado jamás y lo caliente era lo verdaderamente desagradable, era como cuando hace mucho calor y tomás agua caliente, no me aleje, lo estaba dominando bien, su orina al chocar en mi boca hacia una leve brisa que me salpicaba el rostro
— te gusta putita? — preguntó acercando más su verga a mi boca, ya no estaba a una distancia grande si no sentía la punta de su verga en el inicio de mi lengua, lo que hizo que se juntara más rápido, trague más a prisa, se fue introduciendo en mi boca sin detener mi cabeza en ningún momento, de pronto ya tenía su verga hasta el fondo de mi garganta, bebía rápido y el reflejo de tragar solo le hacía excitarse más
Dejo de orinar, pude sentir como el último trago paso por mi garganta
— bien hecho putita, por lo visto no fue tan malo — asenti — habla —
— no fue malo Amo, el sabor no es muy agradable, lo admito pero tampoco es insoportable, mi problema es lo caliente de la orina, pero gracias por no obligarme Amo —
— sabes que nunca obligamos a nada pequeña Nell, solo que tú y Lorena son unas zorras que se calientan de ser tratadas como putas por nosotros, verdad? — asenti pues lo que dijo nos describía a la perfección — vayamos a comer que nos están esperando, por cierto le presumiras a Eric tu hazaña de hoy —
Salimos y pude ver a mi Amo inspeccionar el cuerpo de Lorena, matando el rato mientras nosotros nos ocupamos en la cocina
— te atendió bien mi zorra? — preguntó Eric dándole una última nalgada a Lorena antes de indicarle que tomase asiento
— de maravilla diría yo y por lo visto es buena probando cosas nuevas — sonrió guiñándome un ojo, estaba frente a mi y a la derecha de mi Amo, Lorena a su lado — no es verdad putita? Cuéntale a tu Amo —
No sabía cómo comenzar, estaba aún procesando todo, Darius acababa de orinar en mi boca y yo había bebido hasta la última gota
— el Amo Darius me propuso probar la lluvia dorada y... — pude ver la cara de mi Amo de asombro
— y? — preguntó expectante
— que tú zorra si me lo permites será al igual que Lorena mi baño portátil — dijo Darius sirviéndose más jugo
— ella lo hizo? — mi amo estaba asombrado, ya le había dicho que eso era un límite para mí pero aquí estaba diciendo que había hecho en la cocina
— dile putita — ordenó Darius
— bebi la orina del Amo Darius — mencioné pensando en todas las sensaciones, parecía que mi Amo y Darius estaban más intrigados, Lorena había recibido la orden de ser ella, no una sumisa por lo que estaba más suelta y relajada a pesar de estar igual de desnuda que yo en la mesa
— describelo zorra, describe todo —
— me gustó sentirme humillada al ser usada como un baño, el que el Amo Darius me permitiera decidir se lo agradezco, me hizo sentir muy caliente y quizá lo vuelva a hacer si mis Amos así lo quieren —
— bien, entonces desayunemos como cuatro amigos y ya después veremos lo que haremos más tarde — añadió Darius cambiando de tema — Nell me puedes regalar más de tu pasta, está riquísima —
— claro — omite el Darius pues cada que me llamaban por mi nombre era como poner el modo Amo/sumisa en modo apagado, volví de servirle más pasta — guarden espacio para el postre, son fresas con chocolate —
Mi Amo y Darius se miraron al igual que Lorena y yo, creí que todos recordamos la última vez que comimos fresas, seguimos comiendo mientras charlamos como amigos cualquiera
— Nell — me llamo Darius — dime una fantasía que el imbécil de Eric aún no cumpla para ti —
— a pues... No sé si... — mire a Eric que me devolvió una sonrisa, había tanto que habíamos hecho y tanto que estaba planeado que no sabía que responder
— habla Nell, no querrás que lo pregunté por las malas — dijo bebiendo el último sorbo de café — por ejemplo el de Lorena fue el ser vendida en un Glory hole — mire a Lorena que me sonrió con picerdia mientras asentía
— fue genial, deberías probarlo algún día — menciono Lorena — es como cuando están todos usandote pero en verdad no puedes siquiera ver cuantos son... Me gustó bastante —
— así que el tuyo ¿cuál es? — volvio a tomar la palabra Darius
— me interesa el CnC — añadí mordiéndome el labio, era algo así como mi gusto culposo, pero ya lo tenía en mente desde hacía un tiempo
— vaya pero si tenemos a todo un personaje entre nosotros — sonrió Darius en dirección a Eric, siguieron comiendo y bebiendo, platicaban de trabajo y de nosotros, Lorena me pedía la receta de la pasta que le di con gusto
— deberíamos de probarlo Darius, suena interesante —
— nunca lo han hecho? — preguntó Eric, a lo que ambos negaron con la cabeza — Nell puedes traer el postre? — asenti poniéndome de pie
— te ayudo — dijo Lorena llendo conmigo a la cocina, entramos y me dedico una sonrisa — así que primero mi Darius te hace probar la lluvia dorada y ahora Nell quiere probar el CnC —
Asentí sirviendo las fresas en copas, ella acomodaba los platos sucios en la lavavajillas
— digamos que Darius me dijo algo muy bueno — serví el chocolate y puse todo en una bandeja para llevarnoslo
— que probaras las cosas antes de que dijeras que no — asenti sonriendo — así es como me hizo probar este estilo de vida, y heme aquí, desnuda en casa de nuestros amigos y viendo a mi esposo follar con mi mejor amiga mientras su esposo me folla a mi — nos dedicamos una sonrisa
— si, eso fue lo que dijo y tienes razón aquí estamos desnudas siendo utilizadas por nuestros hombres —
— por qué no pides tu CnC como tú recompensa — propuso Lorena antes de abrirme la puerta
— eso haré — susurré a su lado por lo bajo para después dejar las fresas en la mesa
Repartíamos las fresas cuando Darius le pregunto algo en el oído a Lorena, no supimos que era pero de pronto ví a Lorena acercar su copa de fresas hacia Darius, este comenzó a masturbarse
— quieres? — me preguntó Lorena sonriéndome y estirándose para tomar mi copa, mi Amo le alejo mi copa
— las dos a la cocina y volverán cuando les digamos — dijo mi Amo, sonreímos caminando hacia la cocina, estuvimos hablando quizá por diez o veinte minutos cuando escuchamos que nos hablaron, nos sentamos dónde nos indicaron, una a lado de la otra, nos acercaron las copas con las fresas, estaban sin chocolate pero con una capa blanca que sabíamos era su semen
— veamos qué tan bien nos conocen — menciono Darius — si logran identificar de quién es cada sabor, podrán tener orgasmos el día de hoy, si no aparte de quedar calientes se ganarán un buen castigo en ese bello trasero suyo —
Nos hicieron probar fresas de ambas copas, no batalle en identificar, cada una tocó la copa que estaba frente a nosotros
— seguras? — preguntó Darius
— si Amo — respondió Lorena
— creo que deberían probarlas otra vez — nos hicieron probarlas todas, hasta acabarlas, el sabor ácido de las fresas y el de ellos nos confundió al final, aparte entre fresa y fresa cambiaron las copas de mano tantas veces que la perdí
— no íbamos a ganar verdad? — pregunté a Eric que beso mis labios
— que comes que adivinas? — preguntó Darius
— las fresas más ricas — dijo Lorena tomando la mano de Darius para dirigirse a nuestro sótano
Se venia una tarde bastante intensa

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