60. S. & L. Juegos para un Cachorro Inquieto (parte 2)

Me recosté en la cama, justo en el centro, la vi acercarse a cada una de mis extremidades y atarlas a cada esquina de la cama

Estando boca arriba lo único que quedaba levantada era mi verga que a pesar de no tenerla totalmente erecta debido a mi reciente corrida aun estaba despierta y muy sensible

— dime cachorro, deseas follarme? — pregunto Sara al tiempo que subia a la cama para sentarse en mis piernas

— si señora — respondí algo agitado viendo a aquella mujer desnuda sobre mi

Vacío bastante lubricante en su mano para volver a aferrar mi polla, subía y bajaba

Al hacerlo no pude evitar tensarme en las ataduras

Ese segundo contacto se sentía aún más que al principio, era una oleada de calor, de sensaciones que me subieron por el cuello, obligándome a arquear la espalda en parte por deseo y otra por ese reflejo de huida que causaba la sobre estimulación

Eran pequeñas pulsaciones que sentía al rededor de mi polla, eran cada vez más intensas conforme Sara pasaba su mano en toda mi longitud

Sentía un cosquilleo insoportable que me nublaba la mente y me hacía apretar los puños con frustración

— cachorro... — me llamo, no sabía si ya lo había hecho antes pero hasta entonces la escuché

Mi mente estaba abrumada en esas sensaciones tan intensas que no estaba del todo concentrado

— cachorro — me volvió a llamar

— si señora — estaba atrapado en esa hipersensibilidad tan aguda que el más leve movimiento de su mano se traducía en una punzada que me causaba moverme con desesperación

— dame un número cachorro —

No sabia para que quería el número, no había puesto un rango en específico así que solté uno totalmente al azar

— cuatro — la vi sonreír al tiempo que detenía su mano

— oh vamos cachorro, se que puedes darme uno mejor — se colocó en cuatro sobre mi acercando su rostro al mio

— quince — mi polla rozaba su vientre y sus labios besaron los míos

Sus besos eran dulces pero cargados de esa energía dominante que tanto caracterizaba a Sara

Respondí el beso, su mano aferró mis mejillas atrayéndome más a ella

— es un nuevo juego que Raina me dijo que usa con su esclavo y quería un mejor número que cuatro cachorro — me explico

Sabía quién era Raina, era la mujer morena que había estado en el club Nyx usando a Lorena junto a otras dos

— sabes en qué consiste el juego cachorro? — se alejo de mi para volver a sentarse en mis piernas

— no señora — respondí negando con la cabeza

— te lo explicaré entonces — se puso de pie — pero primero elige... De rodillas o atado —

— como desee señora — recibí una palmada fuerte en mis bolas como castigo

— no entendiste? Dije elige —

— de rodillas — comenzó a desatarme, al menos las piernas y una mano

— colócate de rodillas y extiende nuevamente tu mano —

Quedé de rodillas en la parte superior de la cama, justo donde van las almohadas, mis pies tocaron la cabecera así como parte de mi espalda, le tendí nuevamente mi mano y quedé de rodillas atado con los brazos extendidos pero más hacia abajo, a las esquinas de la cama

— quiero que cuentes cachorro, cada que mi mano baje y suba al rededor de tu polla —

Lo hizo una vez, fue simple, bajo hasta mi pervis y subió a la punta para después quitarla totalmente

— uno señora —

Volvió a hacerlo pero está vez bajar y subir y en lugar de quitarse volvió a repetir estos dos movimientos una vez más

— dos señora —

— queda claro que es lo que va a suceder? — pregunto

Asentí, repetiría este baja y sube al rededor de mi polla, dependiendo las veces que lo hiciera yo contaría cuántas fueron y seguramente llegaríamos al quince, por eso quería un mejor número que cuatro

Acerco su mano de nuevo y repito estos movimientos, el uno y el dos habían sido fáciles a pesar de la sensibilidad de mi verga

— cinco señora — esto era más difícil por qué a pesar de contar cinco realmente su mano había hecho este movimiento quince veces

— si te vas a venir quiero que me digas cachorro ansioso — sabía por qué me decía ansioso, me estaba retorciendo al roce de su mano

— si señora —

Conte hasta el nueve, lo que implicaba que su mano había recorrido mi polla cuarenta y cinco veces

— señora por favor, puede su cachorro venirse —

— aún no cachorro —

Comenzó a masturbarme diez veces, mi voz se entrecortaba, mis piernas temblaban al roce de su mano, los gemidos escapaban de mi boca al ritmo que mis caderas buscaban más contacto para un poco de alivio

— quieto cachorro ansioso — ordenó sin dejar de recorrer mi verga

Una vez que terminó apartó su mano al tiempo que pronuncie el diez en voz alta

Pasado apenas unos segundos volvió su mano a rodear mi polla para comenzar de nuevo está vez teniendo como objetivo once

Bajaba y subía, llevaba apenas tres veces de repetir está acción cuando lo sentí

— me voy a venir señora — advertí al momento de que mi semen salía sin tanta fuerza por la punta de mi verga

Pensé que se detendría pero no fue así, masturbo mi polla a la misma velocidad, no cambio nada a pesar de estarme viendo en su mano que había puesto cuando mi orgasmo llegó

— once — pensé que continuaría pero todo lo contrario se detuvo y espero con la mano en la punta de mi verga por si salía más de aquel líquido blanquecino que ya tenía en las manos

Pensé que aquí había acabado pero no después de unos cuantos segundos volvió a masturbarme

Al mismo ritmo, la misma velocidad y ahora buscando que aquel número doce saliera de mis labios

La desesperación era agobiante, las piernas me temblaban como si tuviese frío y mi polla estaba sensible a más no poder

Su tortura continúo hasta que el tan ansiado quince llegó, en cuanto salió de mis labios por fin se detuvo

— bien hecho cachorro — me felicitó, dió un par de palmaditas en mis bolas que estaban igual de sensibles que mi polla

— Gra... Gracias señora —

Se puso de pie y con su mano libre me desató ambas manos

— no te toques la polla Luke — advirtió

— no señora —

— bien chico, ahora ve por mi arnés y ayúdame a ponermelo —

Me puse de pie y fui al cajón de su buró, ahí estaba ese arnés tan conocido, lo tomé y volví en dirección a Sara

Una vez que lo ajuste en el cuerpo de Sara me quedé de rodillas, expectante de alguna orden

— se un buen chico y abre la boca, saca la lengua — en cuanto la abrí pensé que aquella polla de silicona invadiria mi boca pero no fue así

Primero Sara la froto con la mano que contenía mi corrida, una vez que su mano quedó limpia la paso por mi lengua quitándose cualquier residuo de semen en mi piel

— ahora sube a la cama, colócate en cuatro —

Lo hice, obedecí, me puse de pie y subí a la cama, me coloque en cuatro dejando mi culo expuesto en su dirección

— aún no hemos terminado cachorro, veamos si aún podemos sacar algo más de esas bolas —

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