Habían pasado unos días desde mi visita al club Nyx, mi cuerpo aún tenía rastro de lo acontecido, sobre todo mis senos que seguían con marcas aunque ya más pequeñas
Darius había salido a comprar unas cosas que hacían falta para la cena, Sara y Luke en realidad no sabía si estaban en casa o habían salido
Estaba desnuda como siempre que estaba en mi casa, decidí bajar a nuestra habitación especial para preparar lo que tenía en mente
Una vez que saque un antifaz para los ojos, unos aceites corporales con aromas y otras cosas que me podían funcionar y que deje a la mano, subí a la sala para esperar a Darius
Pasaron un par de horas hasta que lo ví entrar por la puerta
— hola Amo — saludé al mismo tiempo que fui a ayudar con las compras, una vez que almacenamos lo que podría hacerce malo fuera del refrigerador lo tomé de la mano
— a dónde vamos putita? — pregunto saliendo de la cocina detrás mío
— boca cerrada Amo — mencioné a lo que me freno en seco plantandose en el suelo
— que me dijiste? — su tono de voz era amenazante, tiro de mi cabello y en un parpadeo me hizo estar de rodillas frente a el
— que hoy... —
— repite lo que me dijiste — ordeno callandome con un golpe en la mejilla
— dije boca cerrada Amo — volvió a tirar de mi cabello molesto
— por qué tan insolente puta? — sonrió acercándose a mi cara, era una sonrisa amenazante
— Amo yo... — me gustaba que me tratara así, mi coño que comenzaba a lubricarse daba fe de ello
— cierra la boca, seguramente necesitas un buen castigo en ese culo para aprender a respetar a tu dueño — sentí un azote en mi pecho, loq ur causó que mi pezón se endureciera
— amo... — gemi cuando tomo el pezón y lo retorció entre sus dedos
— dije cierra la boca — ordeno maltratando ambos pezones al mismo tiempo, aún estaban sensibles por lo que las sensaciones eran más intensas
— Amo permítame explicarme, si después de hacerlo aún quiere azotarme yo misma iré por la fusta — suspiros y respiraciones jadeantes salían de mi boca entre las palabras
— explícate y más vale que salga algo valioso de tu boca o te juro que no la ocuparas para hablar en una semana — soltó mis pezones y se paró frente a mi, comenzó a quitarse la camisa y abrió su cinturón
— tengo algo en mente Amo, algo que se que le va a gustar, pero en ese caso mandaría yo — vi su cara llena de curiosidad, de saber que era lo que había tramado
— entiendo... bien, tu mandas, pero solo porque tengo curiosidad de que hizo mi puta mientras salí — me levanto, me acerco a el y sus labios besaron los míos
— entonces hoy no solo soy tu puta, hoy tu me obedeces Amo — le guiñe un ojo
Lo lleve a la habitación donde estaba todo lo que había preparado
— desnúdate para tu puta, Amo — ordene, me gustaba eso de seguir llamandonos igual que siempre pero ahora el me había dado el control
Se quitó zapatos, calcetas, pantalón y boxer quedando completamente desnudo
— listo putita, ahora vas a pedir que tú Amo se arrodille ante una puta? — dijo en tono mordaz
— no se me había ocurrido Amo pero suena bastante bien — sonreí divertida y provocandolo
— en verdad me vas a hacer arrodillarme? — levanto una ceja dudando de si hablaba enserio
— hazlo, arrodillarte Amo ante una puta — le sonreí divertida, nunca había yo dominado a Darius y era bastante curioso verlo obedecer
Se arrodilló frente a mi, di un par de pasos para quedar más cerca de el
— me gusta, quizá podría acostumbrarme a tenerte de rodillas Amo — me incline y bese sus labios salvajemente, mi lengua invadió su boca sin tregua y el respondió el beso con intensidad
— qué putita tan rica tengo frente a mi, quizá me ponga de pie y me la folle sobre todos los muebles aquí presentes — advirtió
— en ese caso por qué no te recuestas en la cama de masajes Amo y me dejas continuar con lo que tengo pensado —
Se puso a pensar un momento y después de muy buena fue en dirección a la cama
— boca arriba o boca abajo putita? — pregunto, en cuanto respondí que boca abajo primero lo hizo, se acostó sin decir más
Decidí entrar en mi rol, para poder hacer lo que tenía planeado
— buenas tardes señor Rinaldi, bienvenido a su spa privado — anuncie recorriendo mi mano desde su pantorrilla hasta su hombro lentamente dirigiendo me hacia donde había dejado el aceite para masaje
Él estaba boca abajo, rendido, con la espalda descubierta, los brazos relajados a los lados cuando me di la vuelta
Verti el aceite entre mis manos y un poco en su espalda, lo ví dar un respingo cuando sintió el aceite
Empecé por sus hombros, amasando despacio los músculos que en verdad necesitaban relajarse, tenía nudos como piedras, tensión que no se quitaba con ternura y aunque esto fuera un momento cargado de deseo sexual también sabía que merecía un masaje real por lo que no me importaba aliviarlo, al contrario me gustaba sentir cómo se derretía bajo mis dedos
Mis manos descendieron por su espalda, siguiendo cada curva con precisión, sin prisas
Me gustaba darle masajes de ves en cuando y había tomado cursos por lo que sabía hacerlo
Hice todo lo que recordaba que me habían enseñado, presionar con el talón de la palma, rozar con la yema de los dedos, y a veces con las uñas, esto último no me lo habían enseñado en el curso pero lo hacía para que temblara y se estremeciera un poco
— Respira con tranquilidad — le dije, sabiendo que no podía hacerlo bien si lo seguía tocando así, conocía todo de él, sabía que estaba disfrutando el masaje pero también era una tortura el estar tocandolo mientras yo estaba desnuda
Cuando bajé por sus costados y llegué a la zona baja de la espalda, se removió apenas. Como si quisiera “acomodarse”… o eso fingía. Pero yo ya lo conocía, sabía exactamente lo que hacía
— Amo basta o no me dejara darle el masaje que debo, me lo han ordenado y no quiero ser castigada —
Respondió con un leve gruñido de satisfacción cuando mis manos llegaron a sus muslos
Los masajee primero, lento, profundo pero bordeando zonas "peligrosas" sin llegar a tocarlas del todo
El contuvo un suspiro pero fue ahí cuando su mano se movió rozando mi piel, fingió que era involuntario pues se acomodo en la camilla
— Amo, acaso esta tocando sin permiso? — dije, sin levantar la voz y continuando con el masaje
Cómo respuesta su otra mano, como si tuviera vida propia, rozó mi pantorrilla, suspiré sonriendo al aire pues esto solo me estaba diciendo que estaba logrando mi cometido
Tomé más aceite y fui a su trasero, él volvió a moverse en cuanto mis dedos apretaron su nalgas y esta vez, su mano subió más alto, abierta y algo torpe provocando que mis muslos se humedecieran
Me incliné sobre él y le susurré al oído, con el tono más dulce y bajo que pude encontrar
—Una más Amo… y te voy a atar a la cama, piernas, manos y boca si hace falta. ¿Entendido? —
Él se tensó bajo mí, como si lo que acabara de decir le gustara más de lo que debería
Como si hubiera ganado en lugar de haber sido reprendido
—No estoy jugando — adverti, ahora con las uñas apenas marcando la línea entre espalda baja y cadera
Se quedó quieto, solo un momento, volví a recorrer su piel, su cintura y nalgas eran masajeadas con esmero, mis dedos se acercaron demaciado a su culo y tenso los músculos
Jamás había tenido tanto acceso a mi amo pero a decir verdad esa parte de el era algo que no nos gustara "usar" para jugar, por lo que solo seguí masajeando sin invadir su cuerpo
Durante los siguientes minutos, no se atrevió a mover ni un solo dedo, pero su cuerpo… su cuerpo hablaba por él
Seguía masajeándolo, fingiendo que no me daba cuenta de sus manos inquietas
Sentí su mano de nuevo, subiendo por la parte trasera de mi muslo, esta vez sin disimulo, una caricia descarada, ansiosa
Una invitación o una provocación.
O ambas.
— No — Lo dije suave, pero con la fuerza dando un leve azote en su trasero
Se rió bajo su respiración, como si no me tomara en serio, como si no supiera lo cerca que estaba de perder el privilegio de moverse quizá pensando que lo decía de broma
Pero el testarudo y deliciosamente imprudente de Darius, volvió a subir la mano, esta vez más rápido, más arriba rozando mi coño de forma fugaz
Me incorporé pues estaba inclinada, lo observé y pude ver esa forma arrogante de provocarme tan característica
—Ponte boca arriba Amo — ordené
— veamos lo que las manos de una putita masajista hacen por mi — se giró y antes de que pudiera acomodarse del todo, ya tenía la correa de cuero entre mis manos
Me incliné sobre él, sujetando una de sus muñecas con las barras de la cama de masajes, el abrió los ojos, por primera vez sin esa sonrisa burlona, solo con una mirada llena de lujuria y deseo contenido
—Te lo advertí Amo — susurré, atando con destreza
— quiero tocarte — advirtió — suéltame para poder follarte sobre esta camita —
— Suena demaciado tentador amo, pero ahora mando yo y voy a asegurarme de que no puedas mover ni un centímetro sin que yo lo diga hasta que termine el masaje —
Apreté, pero no demasiado, lo suficiente para que sintiera la tensión, para que supiera que ahora solo podía rendirse a mi y a mis manos
—¿Cómodo? —pregunté con dulzura fingida mientras mis manos recorrían desde su cuello hasta su ombligo
Él asintió, respirando agitado, subí sobre él sentandome en sus muslos, observándolo como se observa algo que te pertenece totalmente
Mi Amo.
Atado.
Expuesto.
Perfecto.
—Ahora… vas a aprender a quedarte quieto Amo — dije, mientras tomaba más aceite entre mis manos
— mi turno, suéltame — pidió aunque sonó más a orden
— no Amo — respondí viendo como su polla estaba cada vez más despierta
— por qué no? — sus ojos estaban ansiosos, su cuerpo deseando entrar en mi coño y sus manos de sujetarme con fuerza al ritmo de sus embestidas
— Porque yo aún no he terminado contigo Amo —
Mis dedos volvieron a su piel, esta vez sobre su pecho, su abdomen, bajando sin tocar su polla que estaba dura y lista, lo sentí contener el aliento, porque ahora no podía detenerme y tampoco podía tocarme
Solo quedarse ahí esperando mi siguiente movimiento
Comentarios
Publicar un comentario