37 D. & L. Mi Amo...

 

Desperté en una cama, no sabía en qué lugar me encontraba, al menos no al principio pero por el aroma de las sábanas supe a la perfección que esa cama era de Darius

Mire a mi al redor notando que todas las paredes blancas y grises no tenían nada, solo un cuadro sobre la cabecera y un ventanal que daba a un patio con jardín bastante bonito

El no estaba, por lo que me enderece y me di cuenta que lo único que usaba era una playera que olía a el y que me quedaba bastante larga

Mire mis manos, mis muñecas estaban aún marcadas con pequeños moretones debido a que habían sostenido casi todo mi peso

Mis pezones estaban sensibles y el roce de la ropa los provocaban aún más

El interior de mis muslos estaban adoloridos al igual que el resto de mis piernas

Aparte mi cabello revuelto de la cara y me permiti observar el resto de la habitación, la puerta estaba seguramente escondida al final de la pared que tenía el cuadro y su closet era pequeño

Me senté y busque mi teléfono, solo tenía un buró lo cual era entendible pensando que solo el dormía en esta cama, estaba del otro lado de donde yo me encontraba, no tenía cajones solo estaba ahí para colocar objetos sobre el

Ahí estaba mi móvil y el de Darius, estaba por tomarlo cuando escuché la puerta abrirse, entro a la habitación con una mesa portátil pequeña, por lo visto traía el desayuno

— buenos días — saludo, lo observé, llevaba solo sus boxers negros pegados al cuerpo

— buenos días Da... Amo —

— por el momento soy Darius, de acuerdo? — me miró sonriendo sin tanta seriedad en el rostro y me hizo una seña con la cabeza para hacerme a un lado

— si Darius —

— así que ese es el rostro de Lorena Ferrer al levantarse de la cama — tomo un poco de jugo

Seguramente estaba con los ojos hinchados y el cabello despeinado, que vergüenza que el me viese así, aunque pensándolo bien me había visto en situaciones mucho más comprometedoras que recién levantada

— me gusta — admitió dándole un primer bocado a su omelette — come, lo necesitas —

— yo... Anoche... —

— come por favor y hablaremos de eso más tarde, tenemos mucho tiempo— comencé a comer el omelette que sabía delicioso al igual que el jugo que era de naranja natural

— tu cocinaste? — pregunté

— cuando se vive solo debes alimentarte — menciono encogiéndose de hombros

En cuanto termine mi desayuno le agradeci antes de beber el último sorbo de jugo, aún seguía prácticamente acostada en su cama, ví como dejo la mesa en el suelo por el buró y se recostó a un lado apoyado en su codo derecho

— que te pareció lo de ayer? — preguntó acomodando un mechón de cabello detrás de mi oreja

— fue algo... Jamás lo imaginé... Yo no sé cómo... Ellos estaban viéndome y... —

— te molesto el que no te advirtiera que serías observada? — negué con la cabeza recordando los muchos rostros que me veían siendo follada no solo por Darius

— fue muy sorprendente y... —

— pensé que usarías tu palabra de seguridad —

— a decir verdad siquiera paso por mi cabeza Amo —

Era la verdad, no hubiese querido parar aquello a pesar de lo sorprendente que fue para mí, con Darius me estaba permitiendo probar cosas que jamás hubiese creído posibles

Lo ví recostarse boca arriba sobre la cama acomodándose la almohada bajo su cabeza

— quítate la ropa — ordenó al mismo tiempo que el quitaba su boxer, una vez que quite la playera que me había puesto quede totalmente desnuda, me hizo recargarme sobre su pecho

— pensé que mi Amo había ordenado que me desnudara por qué iba a... — aún no podía ser tan directa, al menos no cuando no estaba caliente

— no todo es sexo, aunque no suena mal la idea — sentí sus dedos tirar de mi pezón sin más

— Amo... —

— quiero primero saber que piensas de todo esto — mencionó recorriendo mi la piel desnuda de mi brazo con la yema de sus dedos

— Amo... Puedo preguntar algo antes? —

— claro —

— que es lo que tenemos? — me generaba bastante duda debido a que no sabía en realidad si había algo más o solo era para el una más a la que podía cogerse

— te lo dije el día que te invite a comer, quiero salir contigo, me gustas y el saber que te gusta el que te folle como lo hago es perfecto pero quisiera saber tu que quieres —

— quiero ser suya Amo —

— como? — preguntó cambiando totalmente de posición, ahora mi espalda estaba en la cama y el sobre mi

— de cualquier forma siempre que me quedé a su lado — respondí agitada al sentir sus manos comenzar a recorrer mi cuerpo

Pude sentir sus labios recorrer mi piel desnuda, besaba mi hombro hasta que se aproximo más a mis pechos, sus manos que habían comenzado en mi vientre ya jugaban muy cerca de mi clitoris

Era suave, menos enérgico que en la oficina pero podía sentir esa parte dominante en el , todo el irradiaba autoridad

Lo sentí sobre mi, entre mis piernas, su erección estaba muy cerca de mi coño que estaba deseando ser follado

Cómo es que este hombre lograba esto en mi? La verdad era que no lo sabía pero si de algo estaba segura era que nunca me cansaría de el, de esto, de la forma en que me mostraba que podía dominarme totalmente

— quieres que te folle? — preguntó sujetando mi cabello

— si Amo —

— si que? — preguntó sonriéndome

— si lo quiero Amo — volví a responder jadeante

— que quieres? — sentí su polla dura justo en la entrada de mi coño

— que me folle Amo — y aquí estaba yo nuevamente pidiéndole a este Dios del sexo que me follara

— pidemelo, pídeme que te folle — ordenó mientras su verga erecta se frotaba contra mi

— por favor Amo quiero que me folle — pedí abriendo más mis piernas, quería sentirlo dentro de mi, quería que me usará al igual que en su oficina

— oh vamos... seguro que puedes hacerlo mejor — sus labios besaban mi cuello, mi pecho sentia sus dientes rozar mi piel, su polla me provocaba

— folleme Darius, por favor, hazlo como solo tu sabes hacerlo — suplique tomando su mano y llevándola hacia mi coño — follame hasta que me hagas correrme en tu polla —

Sentí sus manos juguetear con mis pliegues buscando mi clitoris entre la humedad que era bastante

— es bonito que creas que puedes decirme lo que tengo que hacer — menciono con una sonrisa traviesa antes de besarme para después comenzar a descender por mi cuello y entre mis pechos con un camino de besos húmedos sobre mi piel

Se abrió camino entre mis piernas bajando su rostro lentamente, pude sentir su barba de días rozar el interior de mis muslos, su aliento llegó a mi coño

El primer roce de su lengua fue una oleada de placer puro, sentía el calor de su aliento, su lengua juguetear con mi coño después de que se ayudó con los dedos a separar mis pliegues

Era bastante abrumador la sensación constante de su lengua en ese va y ven rápido atrayendome más a su rostro sujetándome por las piernas, impidiendo que me alejara

Aferre su cabello a mi mano, acercándo su rostro más a mi coño si es que era posible, mis jadeos eran cada vez más fuertes

— estás tan mojada — seguramente su saliva ayudaba bastante pero si que lo estaba

— por favor Amo... Follame — suplique, si rostro se apartó de entre mis muslos, subió hasta quedar a la altura de mi rostro, me beso, sabía a mi

Sentí su polla entrar en mi, mi gemidos fueron ahogado por su boca en la mia, comenzó embistiendome con lentitud, disfrutaba de enterrarse en mi coño muy despacio, sin prisa

Mi cuerpo estaba a su merced, era completamente suya, me tenía a su voluntad y era todo lo que quería en este momento

— dime... Te gusta? — asenti pues estaba adormecida de cualquier sentido que no fuese las sensaciones de mi cuerpo — te gusta que te folle? Te gusta ser mi puta? Te gustaría correrte no es cierto? — sus palabras eran acompañadas de embestidas fuertes, firmes

— si Amo — fue lo único que pude pronunciar pues estaba a nada de correrme

— quieres que te deje llegar? — preguntó sin frenar, se había apoyado en sus nudillos alejándose de mi para verme, seguramente veía mis pechos bambolear de arriba abajo al ritmo en el que me follaba, seguro veía mi cara que lo único que hacía era mostrar cuan exitada estaba

— por favor Amo — suplique tomando su espalda, sin pensarlo mis uñas se clavaron en su espalda lo que lo hizo jadear mientras cerraba sus ojos disfrutando quizá de la sensación

Así que le gustaba que le arañara la espalda, volví a hacerlo está vez más lento, viendo su reacción que era absolutamente perfecta, lo disfrutaba y lo hacía embestirme aún más fuerte

Podía escuchar mi coño ser follado, la cantidad tan grande de fluidos en el hacían un sonido muy característico, su polla era la causante de esto

Sentía mi orgasmo estar a punto de invadirme

— no pares... — dije jadeando — sigue... No pares... Por favor... Sigue.... Sigue... —

— si te dejo correrte que me darás a cambio? — preguntó disminuyendo el ritmo arruinando otra vez mi orgasmo

— Dejaré que me ates, que me azotes — ofrecí desesperada por qué comenzará nuevamente con aquel ritmo rapido

— Disculpa? — pregunto con voz autoritaria — me dejaras? — pude ver si ceja levantada — Si quiero atarte te atare, si quiero azotarte te pondré sobre mi rodilla y te azotare y tú putita, lo aceptarás como una buena chica —

— si Amo, pero por favor déjeme correrme — suplique tratando de mover mis caderas pero su peso sobre mi me lo impedía

Salió abruptamente de mi coño y con una facilidad asombrosa me hizo dar la vuelta para dejarme en cuatro sobre la cama llenando nuevamente mi coño con su verga

— brazos atrás — en cuanto lo hice me los sujeto a la espalda sin detener su rudeza al embestirme, comenzó a azotar mi trasero, cada embestida era acompañada de un azote, seguramente mi trasero estaba ya rojo, ardía pero me gustaba, quería más, siempre quería más de él y de su forma tan ruda de follarme

La explosión en mi interior fue larga, intensa, las oleadas de placer me recorrieron completa

Pude sentir su polla, su semen golpear mi interior, a pesar de todo no se detuvo, siguió con la misma intensidad, mi cuerpo comenzó a temblar

Cuando por fin se detuvo aún seguía con los rastros del orgasmo, comenzaba a recuperar el aliento

— entonces? Que opinas de la propuesta que te hice? Serás mía? — Se recostó a un lado de mi

— ya soy suya Amo — mencioné quedando boca abajo a un lado de el

— sabes a lo que me refiero — dio un azote a mi trasero que ardia

— soy tuya de todas las formas posibles Darius — me acerque bastante a sus labios y lo bese — eres mi Dios del sexo, no dejaría que te fueras nunca —

— así que Dios del sexo — menciono divertido besándome

— en ese caso tu eres mi alumna... Mi novia... Mi puta... — me emociono saber que esto era más que solo coger, que quería algo más conmigo

— mi profesor... Mi novio... Mi Amo...—

— me gustaría que te quedarás este fin de semana aquí, podríamos divertirnos bastante —

Comentarios